Los detractores de la Navidad tienen un punto muy válido: sí es profunda y tremendamente consumista, tiene esta onda de que desde octubre ya te están vendiendo chingaderas para ponerle al árbol y decorar tu casa. Lo peor no es tanto eso, lo peor es que mucha gente sí se aloca y gasta a lo pendejo, lo juro, me ha tocado estar en primero de enero en un restaurante de Tres Marías, cuando un señor entró a vender su llanta de refacción para poder pagar la caseta… Se había mamado el presupuesto familiar (y posiblemente la colegiatura de los hijos,) pero traía el techo de su coche lleno de babosadas que compró en su viaje.

Es por eso que tal vez sea hora de reconsiderar y hacer regalos más “espirituales,” con todo y que me caga la palabra y me dan ganas de mandar a la CFE con mis recibos (no a la fregada) a los que me desean “mucha luz este año que viene.” Este conteo tiene un poquito de todo e incluso algunos regalos que yo mismo he hecho y que me han ganado muchos besos, abrazos y arrumacos. Anímense a ser más jipis con sus regalos, el planeta se los agradecerá un mogollón.

Un adopción simbólica del World Wildlife Fund.- El día de San Valentín de hace como dos años, le regalé un changuito a mi novia, pero lo más padre del asunto es que no tiene que darle de comer o cambiarle los pañalitos, nope, es un changuito simbólico (aunque los de WWF sí nos mandaron un peluche de la especie que adoptamos) por el cual pagué mediante una donación para la conservación de su raza. Hay muchos animales que adoptar y es una muy bonita idea para un regalito navideño.

Dona un animal a nombre de tu regalado.- Esta ONG se dedica a proporcionar animales de granja a familias para que puedan usarlos en su sobrevivencia, esto es, puedes donar una cabra, una vaca, un borrego o un búfalo de aguas para que una familia en algún país en vías de desarrollo lo use para su manutención (ya sea usando su leche, su pelo o su fuerza de trabajo, no son comida.) Este año es uno de los regalos que más voy a dar y Susan Sarandon, la spokesperson de esta organización, me lo agradecerá para siempre.

Un certificado por un regalo menos para ti.- Es como una especie de guilt free card para familiares y amigos mediante la cual les dices que, gracias, pero no gracias, que se metan sus regalos por el fondúe… Nocierto, les dices que prefieres hangorrotear con ellos u otras cosas en lugar de un regalo.

Boletos para cine, teatro, ópera o conciertos.- Lo más cool de estos regalos es que los disfrutas con el regalado y, por más cursi que suene, se volverán recuerdos. Como la vez que mi amigo Damián Vera me llevó a ver M83 porque él los conoció gracias a mí. Dicen mucho de tu amistad o noviazgo o lo que sea que tienes con esa persona, digo, puedes llevar prácticamente a cualquiera de tus seres cercanos.

eBooks, apps y regalos de iTunes.- Como bien saben, oigo más cassettes y vinilos que MP3, pero cuando estoy ahorrando (espacio, sobre todo) compro mucha música en iTunes porque todo lo que compres está en la nube (si pagas iMatch) y lo puedes borrar de iPhone, iPod Touch, iPad o iTunes sin perder tu música. Claro, nada suple lo padre de hojear un libro o poner un vinilo, pero sí es más clutter free y barato, además de que no te tienen que mandar nada por avión y le bajas a tu tiradero de cajas y huella de carbono.

En fin, acuérdate de que NADA es mejor que ser a toda madre con los que quieres y que si prefieren un regalo caro, pues qué nacos, la neta. Tú eres más cool que toda esa gente que se la pasa regalando cosas para probar un estatus social con gente que ni conoce bien, we know you’re better than that.

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