Ah, los zombies, qué tema tan ríspido porque, por “culpa” de The Walking Dead, se “pusieron de moda,” pero a cada nuevo lanzamiento, y vaya que hubo varios, la ley de los diminishing returns asomaba su espantosa cabeza. Esto quiere decir que: con cada nueva cinta, serie, novela, adaptación, los resultados iban de mal en peor.

De manera tal que por cada Zombieland, había una Maggie o The Battery (los zombies más pusilánimes que he visto en mi puta vida,) por cada The Walking Dead (y la muy superior Fear The Walking Dead,) había una Z Nation que, no me malentiendan, no es mala per se, es sólo que a todas luces pretendía capitalizar del negocio redondo que parecía ser todo lo relacionado con los muertos vivientes.

Tal vez el punto más alto fue World War Z, una buena cinta que no tiene absolutamente NADA que ver con el (todavía mejor) libro del que supuestamente toma su material original. Lo realmente interesante fue todo el proceso detrás de su producción: a pesar de estar rodeada de un supuesto halo de secretos, las pocas noticias que sí salían eran sobre nuevas versiones del guión, nuevos directores, nuevo cast… Vamos, era obvio a todas luces que tenía que ser un éxito porque el estudio estaba presionando.

En fin, la verdad es que sobran películas de zombies, lo que hace falta son buenas películas de zombies y The Girl With All The Gifts, basada en la novela del mismo nombre (y llevada al guión cinematográfico por el mismo escritor,) promete ser todo lo que las cintas hollywoodenses no entienden del género, cosa que (dicho sea de paso) a la mejor tiene que ver con el génesis del género en su versión más pura: las películas de bajo presupuesto de George A. Romero, mismas que tenían más contenido de denuncia social que sustos a lo pendejo, muy posiblemente es lo que no se termina de traducir bien en la versión que avienta la maquinaria de de Hollywood.

Leave a Reply

Your email address will not be published.