Si también eres de aquellas personas para las que la máxima habilidad que sus manos le permiten es sonarse la nariz con un pañuelo, esto te va a sorprender.

Y si no lo eres, también te quedarás sin habla: ¿o acaso tú podrías hacer ES-TO?

Sombras, señor sombrero

“Algo que todos tuvimos en la infancia, sin importar de dónde seas”, es la escueta introducción de este artista, que lleva las tradicionales sombras con las manos a un nivel asombroso.

Perspectiva, primer plano y fondo, un impresionante cisne, un conejito que corre alegre por el monte… y hasta el propio Louis Armstrong cantando su inspirador “What a Wonderful World”.

Nada que ver con el típico –y, aceptémoslo, simplón y algo ridículo- pato o hasta perro que algunos intentábamos representar de niños y no tan niños.

¿Pero para qué seguir describiendo lo indescriptible? Mejor me callo, y véanlo:

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