Ruth y Alex es una pareja que ha vivido 40 años en un apartamento en Manhattan. Su rústico hogar los ha llenado de gratos recuerdos que, con el paso de los años, han fortalecido una relación llena de amor y pasión. La decisión de vender al tercer protagonista de la cinta sirve para comenzar con el despliegue de memorias que acompañan al feliz matrimonio.

Alex es un pintor esmerado en mantener sus rutinas y recuerdos en donde los tiene. Ruth es una mujer más abierta al cambio pero impulsada por el romanticismo que acompaña a la vida misma. Con ellos vive Dorothy, un perro de 10 años que, al igual que los ancianos, lucha contra la edad y los achaques de la misma.

Si bien, la película cuenta con una trama interesante que genera un inevitable gancho para el espectador, afloja en momentos importantes y la convierte en una cinta lenta empujada principalmente por la nostalgia que acompaña a la vejez. La película entera es un guiño a un estilo de vida ya formado y la renuencia al cambio.

El director Richard Loncraine no se aleja en ningún momento a su estilo romántico ante las adversidades. Todo el entorno de la película tiene tonos de comedia romántica, pero el guión carece de momentos que aligeren la carga generada por los problemas que conllevan los años.

La excelente decisión es, sin duda alguna, el casting. Morgan Freeman y Diane Keaton aportan gran química a la cinta y su actuación llena de realismo y ternura una película que por momentos carece de argumentos para continuar en la butaca pero que convence con el pasar de los minutos.

La fotografía es un aliado en los momentos serios de la historia pero la abandona cuando hay que ser más ligeros con el entorno. Los constantes close up aturden al espectador y lucen completamente innecesarios.

Los momentos de comedia lucen bastante forzados más nunca innecesarios, principalmente gracias al aporte de Keaton y Freeman en la actuación. A pesar de la corta duración de la cinta (poco más de hora y media), la pesadez y poca trascendencia de los hechos la hacen lenta y difícil de digerir sin contar con una complicada trama.

Recuerdos de Manhattan (Ruth & Alex) es una opción para las personas que busquen una cinta relajada, sin mayor complicación en la historia, llena de momentos tiernos, entrañables y por momentos divertidos. Una película para matrimonios que buscan recordar sus mejores años gracias a la magia del cine.

Podremos disfrutarla a partir de este jueves 11 de junio.

 

Violencia, lenguaje vulgar, contenido sexual *****

Es apta para toda la familia

 

Dirección ***

Richard Loncraine no logra separarse de sus anteriores entregas y nos da una cinta llena de lugares comunes con una fórmula asegurada y sin mucho riesgo.

 

Actuaciones ****

Morgan Freeman y Diane Keaton demuestran su experiencia en la pantalla grande y brindan una actuación que alcanza a rescatar una cinta que parecería perdida.

 

Guión ***

Inestable, con muchos baches que no logra superar.

 

Fotografía ***

Abandona a la cinta cuando más la necesita.

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