¡Ayer no hubo Lunes Macabro porque me invitó una amiga a ver Krampus! Que, dicho sea de paso, no está nada mal y cuenta con algunos muy buenos momentos, un gran diseño de personajes (el Krampus está increíble) y en general es una muy buena adición al canon de las películas de terror que se pueden ver en Navidad.

Así que, para estar siempre a tono con el mood de la temporada, decidí hacer un pequeñísimo recuento de películas de horror que pasan en la Navidad o tienen nieve de fondo. Acá les van las mejores, sin un orden específico:

Gremlins.- Así como tengo mi copia de Elf para ver con mis sobrinos (que son súper sacatones para las de miedo) en Navidad, tengo mi copia de Gremlins para ver conmigo porque #ForeverAlone y a mucha honra. Es, junto a Die Hard y Home Alone, uno de los grandes clásicos navideños a verse todos los años.

Black Christmas.- Uno de esos famosos proto-slashers (junto a The Town That Dreaded Sundown y The Texas Chainsaw Massacre) que, a pesar de ser un tanto lenta, está muy bien hecha y se disfruta bastante si estás de ánimos para ver algo de horror clásico.

Rare Exports.- Muy posiblemente ésta y Krampus sean el epítome del terror navideño de verdad, en el sentido que ambas tienen que ver con la leyenda de San Nicolás y su contraparte, el Krampus (que sí es un personaje real del folklore nórdico.) Las dos son muy divertidas y se nota mucho que a las dos las hicieron con cariño.

Silent Night, Deadly Night.- Una de esas películas que estuvo “prohibida” en algunos estados de la Unión Americana, de hecho fue retirada de cartelera por la Asociación de Padres y Maestros quienes no pudieron soportar la idea de un asesino serial disfrazado de Santa. Curiosamente, en su primera semana en teatros le ganó en su recaudación a A Nightmare on Elm Street y es una de las películas de la scream queen Linnea Quigley.

Jack Frost.- Esta dudé en incluirla, no es buena, pero es una comedia de horror y muchas veces este tipo de cintas se sale con la suya en el sentido de que saben que no van a hacer algo bueno, no es la idea hacer algo bueno, la idea es divertirse y eso lo logran si bien la premisa es pendejísima: un asesino serial aplica la de Chucky, pero con un muñeco de nieve.

 

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