Érase una vez un chavito que vivía con su familia en Guanajuato, al cumplir 18 años conoció la ópera y se enamoró del género, estudió música y se graduó del Conservatorio Nacional. Sin embargo, paralelo a esto había algo que hacía que no se sintiera del todo bien, desde que tuvo uso de razón se sentía niña, así que en cuanto llegó a la adultez comenzó su transformación.

Se hizo llamar Morgana. Comenzó a vivir su vida como mujer (y una muy guapa por cierto), siguió tratamientos hormonales y se realizó un par de procedimientos más, pero lamentablemente la cirugía de reasignación de género (en la que los doctores quitan el pene y forman una vagina) era demasiado cara para sus posibilidades. De pronto se encontró con un concurso de belleza transgénero internacional, se inscribió, la seleccionaron como la representante de México y se fue a Tailandia al certamen. Ésta era la opción más víable que veía para poder pagar su operación, ya que con el premio del primer lugar bastaba para cubrir el costo.

En un bar conoció al documentalista Flavio Florencio y después de la primera plática nació Made in Bangkok. El documental ya está terminado, se presentó en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara y ganó un importante reconocimiento.

Made in Bangkok, ahora formará parte de la programación de la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional. Justo ahí tuvimos oportunidad de conocer a Morgana y esto fue lo que nos compartió:

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