Este fin de semana nos sorprendió con la muerte del Leatherface original: Gunnar Hansen. Sin embargo, en este mundo de precuelas, reboots, secuelas, remakes e innecesarísimos reboots a los remakes de las secuelas, a la gente se le ha olvidado la importancia de este clásico del cine de terror (uno de los primeros slashers,) a pesar de que hace nada estuvo momentáneamente en cines (y en una proyección para prensa en el Autocinema Coyote que en teoría es padrísimo, pero en la práctica no se ve un carajo,) en su versión remasterizada del 40 aniversario.

El tema en parte es que hay 7 cintas en total, 4 primeras secuelas más o menos oficiales, entre las que sólo se defiende la segunda parte que, toda proporción guardada, es similar en tono a The Devil’s Rejects en esta onda de que uno termina abogando por los malos porque los buenos (en este caso es Dennis Hopper) están más locos y hasta son más crueles. La otra parte es que los remakes, si bien han sido muy exitosos, no son muy afortunados.

Sin embargo, so pretexto del penoso fallecimiento de Hansen, está bueno revisar por qué es tan chingona e importante esta cinta de Tobe Hooper:

- El personaje Leatherface está basado en Edward Theodore Gein a.k.a. Ed Gein, uno de los asesinos seriales más famosos de los Estados Unidos quien también sirvió de inspiración para Psycho (libro y cinta,) de hecho, el cadaver de la abuela de Leatherface también es preservado en una mecedora, justo como la mamá de Norman Bates.

- Las escenas del principio sientan el tono para toda la cinta. The Texas Chainsaw Massacre abre con una curiosa escultura hecha con muertos en el cementerio local y el mentado noticiero radiofónico haciendo que desde el principio des por sentado que lo que va a pasar a continuación es real y, PUM, te enfrentas a una montaña rusa de locura.

- Ese es tal vez el mayor éxito de la cinta, subvertir la lógica cotidiana: la gallina que está en una pequeñísima jaula para pájaros, el abuelo que está vivo a pesar de parecer una momia, los muebles hechos con huesos, la realidad en casa de la familia Sawyer es infernal y eso es lo que nos pone los nervios de punta.

- Sin embargo, para ser una cinta que llegó a estar censurada en partes de América del Norte, tiene muy poco gore, es más, se podría decir que es relativamente noña en comparación con todas las secuelas (la primera muerte ocurre 30 minutos después de haber empezado la película,) pero ahí radica su encanto: te da la impresión de ser mucho más violenta de lo que realmente es y esto se debe a que te enseña el resultado de la violencia y no la violencia en sí, ves un cuerpo convulsionándose y no unos efectos especiales de bajísimo presupuesto que es lo que normalmente hace que las cintas de los 70 envejezcan mal.

- Pero lo que amarra todo es el soundtrack que está perdido*, una obra maestra de la música concreta y es la razón por las que la cinta se percibe como terriblemente perturbadora. Es la creación de Tobe Hooper con el ingeniero de sonido William Bell y es una mezcla de instrumentos africanos, tenedores raspando mesas y gallinas (en una de las escenas más horribles de la cinta,) pero también suena en la radio un noticiero y algunas canciones tradicionales texanas, lo que le da este feeling de documental porque, como en las cintas de Dogma, la música sólo suena cuando la radio está prendida y el resto del tiempo los sonidos no son musicales.

En fin, celebremos a uno de los más grandes personajes del cine de terror, digno compañero de Pinhead, Freddy, Jason, Michael Mayer y Donald Trump.

*Ni Hooper, ni Bell saben dónde está y la única grabación existente es monoaural y está mezclada con el diálogo. Algunos fans han hecho ediciones caseras del OST como el video de abajo (también hay cientos de blogspots con fan edits,) pero por ahí hay una versión pirata que básicamente es un transfer del audio de la cinta entera de VHS a cassette.

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