A estas alturas del partido, ya todos lo sabemos: David Bowie falleció ayer, a poquísimos días de haber lanzado lo que ahora es su último disco, el Blackstar. Lo que menos nos acordamos es que Bowie era un gran actor que lo mismo desarrolló una relación sadomasoquista con Ryuichi Sakamoto en Merry Christmas, Mr. Lawrence, que cayó a a la tierra en la bellísima e impactante cinta de Nicolas Roeg o hizo pasar el peor de los ratos a Jennifer Conelly en Laberinto.

Sin embargo, los fans del horror que nunca hayan visto The Hunger tendrían que salir corriendo para hacerse con una copia por varias razones, entre ellas las que voy a mencionar en esta rápida notita:

Catherine Deneuve, David Bowie y Susan Sarandon estaban en el pináculo de su belleza y es uno de los triángulos amorosos más impactantes del cine.

Los efectos especiales están particularmente bien cuidados tomando en cuenta que es una película que tiene 33 años. De manera más específica (sin echarles a perder la cinta con spoilers) la transformación de Bowie en alguien progresivamente más viejo, es bastante real.

Bauhaus canta Bela Lugosi’s Dead en la primera escena, sin lugar a dudas una de las mejores introducciones a una cinta en muchos, pero muchos años.

Es tal vez la mejor (y curiosamente menos conocida) cinta de Tony Scott, el hermano de Ridley Scott quien se suicidara en 2012. Pero estamos hablando de un vato que en sus mejores épocas dirigió The Last Boy Scout, True Romance y Man on Fire.

Bowie es el mejor vampiro del mundo, punto, esa misma característica inasible que le permitió ser un alienígena en The Man Who Fell to Earth y el rey de los goblins en Labyrinth, lo vuelve un mejor vampiro que el insufrible Tom Cruise como Lestat, sin duda sí tiene (a diferencia del chaparrito rey de las películas de acción) un aire de nobleza que bien le hubiera venido ala adaptación de la Rice.

Acá les dejamos el tráiler para que se animen a comprarla en alguna de sus múltiples ediciones:

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