No hay palabras que puedan describir lo que cuesta, significa y provoca escalar el Everest. Así lo cuenta (“Something beyond the power of words”) en la película recientemente estrenada “Everest” el personaje de Rob Hall -interpretado por Jason Clark-, prestigioso alpinista que lo había conquistado cinco veces.

Desde que por primera vez lo coronaron el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa nepalí Tenzing Norgay, en 1953, unos 4,000 alpinistas lo han logrado y más de 240 han muerto en el intento.

Everest peli, vistas

Desde los 13 hasta los 76 años, muchos han sido los valientes que han tocado la cima de la montaña más alta del mundo. Y de ellos, fueron numerosos los no profesionales que se lanzaron a esta aventura por prestigio. Cuentan los alpinistas que la ascensión no es técnicamente muy difícil…

Aun así, no debe intentarlo cualquiera: los últimos metros reciben el nombre de la “Zona de la muerte” por algo, y a 8,848 metros sobre el nivel del mar el oxígeno escasea, el aire está viciado, las tormentas no son raras, el frío es impresionante, los pulmones y el corazón se aceleran y la mente no piensa con tanta claridad. Las decenas de cadáveres que aún se pueden encontrar en el camino de la ascensión son prueba de ello.

Y en la historia del Everest, un año resalta por encima del resto: 1996. Un año en el que varias expediciones comerciales se enfrentaron a esta montaña en la frontera entre Nepal y China, una de ellas dirigida por el mencionado y reconocido Rob Hall.

Everest peli, Jason Clark - Rob Hall

En ella se centra el director Baltasar Kormákur (Contraband; 2 Guns), con un reparto lleno de caras conocidas (Jason Clark, Josh Brolin, Jake Gyllenhaal, Michael Kelly, John Hawks, Robin Wright, Keira Knightley, Sam Worthington…), un presupuesto de unos 55 millones de dólares, una fuerte campaña detrás y basado en una historia real con muchos elementos de interés y potencial para remover en la butaca al espectador.

Todo esto hay que tenerlo en cuenta para entender que a este inexperto crítico la película le haya dejado más bien “frío”, un tanto indiferente.

Y no es una mala película, entrega algunos momentos emotivos, aprovecha las espectaculares vistas que ofrece el Everest, las condiciones están bien recreadas y cuenta con las breves apariciones de Emily Watson, suficientes para que te emocione con su mirada dolida y su cara inocente.

Everest peli, Emily Watson

Foto: Jonathan Olley/Universal Pictures

Pero no parece cumplir con las expectativas que ella misma crea. Y quizá ‘gasta’ media película en una preparación y subida intrascendente en las que no pasa casi nada destacable –no sabemos si en la realidad fue así de fácil ascender el Everest-. Y para cuando sí sucede, uno se queda con la sensación de que se habría podido sacar más provecho de todo eso.

Queda la impresión de que la historia del Everest, repleta de dificultades extremas, muertes y proezas, se merecía algo más.

Everest peli, gif

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