Perdido en KB412

Parte I

Era un misterio para muchos, una obviedad para pocos, sobre todo para los que lo conocían y sabían de su historia; las maravillas del universo habían hecho estragos en su traje espacial, había permanecido mucho tiempo en KB412, una galaxia lejana; a pesar de haber recibido órdenes de su regreso, él seguía acoplándose en diferentes estaciones a lo largo y ancho de esa galaxia, destruía todo a su paso.

En el pasado, muchas agencias espaciales le habían dado la orden de regresar, antes de cruzar los límites del universo observable; cuando aún tenía combustible, cuando aún no estaba infectado, cuando su casco no estaba a punto de colapsar, cuando la ingravidez aún no tocaba sus pies, cuando en la Tierra aún lo querían.

Han pasado dos días en tiempos de Mercurio, Capitán 13 aún tiene un poco de oxígeno y los posibles daños que el universo infinito pudiera causarle han llegado a su piel, está flácida, envejecida, casi podrida; siempre tuvo miedo de acercarse a agujeros negros, aquellos fenómenos donde la dilatación del tiempo es mínima, donde la fuerza de la marea en la vecindad del horizonte de sucesos es sensiblemente menor.

Capitán 13 siempre fue un astronauta que hizo daño a la humanidad, despreciaba los descubrimientos científicos de sus colegas, nunca aportó nada nuevo, odiaba a las mujeres elegidas por la NASA, mentía, mataba, corrompía y partía en pedazos todo aquello que no encajara con su soberbia y envidia; ya en el espacio, desviaba la dirección de cometas, maldecía planetas, destruía naves, arruinaba todo cuanto pisaba, aniquilaba a todo aquel cosmonauta que llegaba de la tierra a KB412.

Creía que salvaría al mundo, aunque no había encontrado alguna fuerza superior que pudiera lastimarlo, más que la de él mismo; no iba a encontrar nada, estaba en una galaxia equivocada, perdido en KB412, estaba encriptado en una burbuja que no permitía que sus pensamientos convivieran con los que las estrellas predecían; tenía una percepción errónea de la ciencia, por lo cual, seguía haciendo daño voluntario e involuntario.

A punto de concluir el segundo día, en tiempos de Mercurio, Capitán 13 pensó que sería bueno regresar a la Tierra, pero su nave no contaba con la suficiente capacidad para ello, su oxígeno era crítico y su casco estaba a punto de destruirse. Cuando la NASA recibió el mensaje, los científicos y el mundo entero, esperaban que muriera en el intento…

Continuará…

Nota: La música aquí compartida no tiene qué ver con la película “Perdida”.

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