Ayer mientras redactaba mi reciente nota sobre las modas noventeras que, la neta, extraño dos, tres; me di cuenta de que hay muchas cosas que los Millennials no podrán hacer. Llega un Millennial con la que le gusta: “Morra, me gustas un chingo, ten este código QR para que veas un playlist de YouTube que te hice con mis canciones favoritas.” *le da un papelito*

La neta no soy un revisionista, no creo que todo tiempo pasado haya sido mejor, principalmente porque me hubiera quedado sin 25,000 canciones de mi catálogo si no las hubiera subido a la nube (esto fue cuando me robaron mi disco duro con todo y computadora,) así que oscilo entre las viejas tecnologías que uso casi diario: vinilos, cassettes, VHS, DVD, CD y Polaroids, combinándolas con iPhone, la “nube,” Google Play Music, (que me ayuda a subir todo lo que ya no cabe en mi:) iTunes Match, Soundcloud, Mixcloud, YouTube, etc., etc., y recontra etcétera.

Me gusta esa combinación, no tengo pedos con la gente que verdad prefiere oír las cosas en Spotify (con YouTube sí no puedo, perdón,) pero entiendo que son cosas diferentes y son grados distintos: Justin Bieber y Taylor Swift pueden ganar algo de ahí, no mucho la verdad, pero los músicos que me gustan no, por eso uso Play y compro en Bandcamp, que es la manera más directa de asegurarme que sigan haciendo dinero.

En fin, entre que son peras o manzanas mileniosas, les presento algunas de las cosas que tuve que, algunas todavía se hacen, otras se están volviendo a hacer (cassettes, VHS y Flexis, por ejemplo,) pero que no terminan de pegar en el mercado Mexicano.

*Nota: sé que nada de ésto es de los 90 específicamente, pero cut me some slack, mucho de ésto se volvió realmente popular EN los 90 porque fue cuando empezó a llegar, gracias al tratado de libre comercio, todo este tipo de materiales a tiendas mexicanas, antes te los traían tus tíos de fayuca. Digamos, para no meterme en pedos, que ésto convivió todo junto en los 90 sin que uno fuera más importante que todo lo demás y que yo tenía 15 añitos en 1990, edad perfecta para ser fan from hell.

Gatefolds, Flexi Discs y Picture Discs.- El 101 de Depeche Mode era gatefold doble (es decir, se abría como libro, los hay triples también,) pero sólo en su versión importada. La nacional era un pinche elepé normal y corriente con los nombres de las canciones medio mal traducidos y, como un porcentaje muy grande de los discos nacionales, sonaba más bajito porque no se hacía del master metálico, sino del master que se hacía en México copiando un vinilo hecho con el master metálico.

depeche

 

Los Flexi Disc regresaron recién gracias a la Revista Marvin y La Roma Records, son inserts que venían dentro de algunas revistas de música (la gran mayoría especializadas en audio o música clásica,) pero que algunas veces salían también en los fanzines hechos por los fans de algunas bandas. Yo así tuve Cult Heroes, un flexi de The Cure editado por una revista italiana hecha por fans. Existen desde los años 60, pero empezaron a llegar a los Samborns de toda la república

felix

Los picture disc eran casi todos collector items, yo tenía el Peel Sessions de The Cure y el de Siouxsie Sioux, no éste que posteo abajo (I wish, está verguísima)  porque tanto Robert Smith y patiños como Chuchi de los Panchis, tienen dos Peel Sessions distintos. La verdad es que eran increíbles.

sioux

Cassingles.- Esta idea era medio teta, lo sé por experiencia propia porque alguna vez estuvieron a nada de atragantarme con uno mis familiares porque lo oí, literal, todo el viaje de ida a Acapulco. Básicamente, era un sencillo en cassette que traía dos tracks de un lado y un lado B o remix del otro. The Cure eventualmente editó un par de cassettes con puros lados B (el Curiosity que venía con el Concert, el Carnage Visors que venía en Faith,) pero a mí me mamaba tener todas las versiones de todos los sencillos, así que tenía cajas como ésta llenas:

cassingles

Conciertos y colecciones de videos en VHS.- Recién me compré el Delicate Sound of Thunder y el The Cure in Orange en VHS, el primero porque el DVD estaba en un precio prohibitivo, el segundo porque sólo hay una edición pirata de él en VCD que ya no se vende en Amazon. No les voy a cacaraquear las ventajas de los VHS, no hay tales, se ven culeros. Pero mucha gente los extraña y hasta tienen su documental propio, lo que sí creo es que no es cierto que Netflix tenga todo el contenido del mundo y que dependes de lo que entra y sale, mientras que mis VHS de The Cure no va a venir el de Sire a quitármelos porque “ya no tenemos contrato con la banda.”

The-Cure-1

El CD Rom de la revista Blender.- Este nunca logró volverse EL formato como lo fueron antes que él, CDs, cassettes, vinilos, etc. Principalmente porque salió en 1997, un par de años después estaríamos todos viendo la página de la revista Blender en línea. Yo tuve el de Björk y era medio que una pendejada, me gustaría volver a verlo, de seguro envejeció fatal.

cdrom

One Response

  1. Roberto

    Híjole Chuck, de verdad que amantes de los artefactos de antaño y poseedores de toda una cultura del objeto se extrañan, existen pocas personas que pueden entender el culto al objeto como arte -así sea masivo- y tú eres una de ellas. Ese dato de las producciones nacionales de vinilo hechas a partir de una copia no lo sabía, afortunadamente y como bien mencionas con la apertura de las barreras comerciales ya podemos conseguir todo eso que por décadas sólo añoramos: versiones importadas, en mi caso personal, siempre quise una copia del Staring at the Sea – The Images de the Cure, y por supuesto el In Orange. Al primero lo llegué a ver en el naciente Mixup a un precio prohibitivo, al segundo nunca (sospechosamente, Robert Smith se ha hecho pato con la reedición de ambos en formato digital, aunque aun no pierdo las esperanzas) sobra decir que ambos estaban a precios prohibitivos, como todo lo importado de aquellos años, y eso que eran títulos relativamente sencillos de conseguir. Te seguiré leyendo.

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