Antier andaba por Las Estacas, lugar que, gracias a la presta intervención de unos güeyes súper fresas que me dijeron “¿no te sobran boletos para Bahidorá?,” recién me enteré es la sede de uno de nuestros festivales más hip hip hipsters. No saben cómo se enchilé, obvio les pinté dedo y puse mi mejor cara de barbón rudo que sabe pelear muchísimo, pero tenían un buen punto: parezco hipster de pies a cabeza (traía yo, para acabarla de chingar, una camiseta de gatito que decía “Meow you doin’?“) y como una vez que se me pasó el coraje me puse a escuchar mi recién llegada copia de The Spirit of Fucked Up Places en cassette, no hubo forma de negar la cruz de mi parroquia: soy ese hipster que anda para acá y para allá con su Walkman en pleno 2015.

Ahora bien, barba aparte, videocasetera y bicicleta aparte, sí hay una razón por la que oigo cintas y no es por el audio. Empecemos por decir por qué NO es por el audio, porque el sonido de los cassettes es paradójicamente mejor y peor que el de un CD al mismo tiempo, es decir, tiene (como el vinilo) la onda sonora entera y no un muestreo (o sampleo) de la onda con una gran ventaja por encima del vinilo: si cuidas muy bien la cinta, no se va perdiendo fidelidad con cada reproducción, fenómeno que sí pasa en los vinilos porque la aguja de diamante va poco a poco “raspando” o erosionando los surcos.

Pero también suenan peor que un CD y un vinilo por un fenómeno físico que se llama histéresis, la histéresis es el retraso que tiene un sistema en reaccionar cuando le aplicas una fuerza. En el caso de los cassettes, las partículas metálicas que están contenidas en la pintura que cubre físicamente la cinta, CASI hacen lo que les pides cuando las sometes a una corriente magnética que “graba” en ellas los sonidos a ser reproducidos después y acá la palabra clave es CASI. En resumen ejecutivo, las pinches partículas CASI se alinean perfectamente cuando grabamos sonidos sobre ellas, pero no lo suficiente para ser una copia perfecta/exacta de los sonidos que reproducen, el hiss resultante se aminora usando partículas más pequeñas y/o procesos como la reducción de ruidos Dolby o BDX, pero siempre estará presente en menor o mayor medida y, curiosamente, se parece al hiss de un vinilo aún si no vienen del mismo lugar físico, los vinilos adquieren más hiss con el paso del tiempo y, como decía arriba, lo tienen porque la aguja TOCA el surco mientras que el la cinta contenida en un cassette nunca toca la cabeza de la grabadora, pero aún así suena un poquito más sucio.

El caso es que sintéresis, hiss, fresas de Bahidorá o ataques hacia mi persona por, y cito más o menos textualmente de tuiter: caer en “una moda retro de hueva,”) me MAMAN los cassettes y les diré por qué:

-Me gusta cómo suenan: no todo tiene la lógica que le permite estar a sus anchas en cinta, pero hip hop instrumental, grime, dubstep, noise, drone, experimental e industrial se benefician ENORMEMENTE de ese ruido que está siempre presente por debajo por más que hayas hecho la mejor grabación posible.

-Siguen siendo más personales que un playlist de Spotify: cuando cumplí un año con mi morra, le hice un mixtape de verdad en cinta. Me tardé no menos de dos o tres horas entre escoger la música, grabarla, repetir las tomas que habían quedado mal (a veces no caben todas las rolas en un lado o a veces los vinilos se tardan mucho en empezar o te comes el final o principio del track,) hacer el arte y empaquetarlo, tuve además que comprar un Walkman chaférrimo que me costó no más de 200 pesos, pero que está lo más cool porque tiene radio, lámpara y se sube solito de volumen, aunque creo que esto último no es a propósito.

-Hay chingos de sellos bien padres de cassettes: Tranquility Tapes, Hausu Mountain, 1080p Collection, Blue Tapes, Umor Rex (del mexicano Daniel Castrejón,) Lalo de Avocados (desde Ciudad Satélite-te-te-te,) Sacred Tapes, Reel Torque, No Corner y muchos más. Lo mejor es que son infinitamente más experimentales que un 90% de la música que pulula por internet y eso que internet es el único lugar en el que puedes ver a un gato difrazado de tiburón subido en una Roombah jugando con un patito y un perro (también disfrazado de tiburón.)

-Por lo general vienen con FLACs, MP3s y/o playercito desde una app (como es el caso de Bandcamp) incluídos, pero lo padre es escucharlos con headphones desde tu Walkman. El día en que tenga un CD player CON cassette para la nave, me doy por un hombre realizado que ha hecho todo lo que su vida le permitía, posiblemente me retire acto seguido.

-El arte: mi reissue del Time Machines de Coil viene con las estampitas coleccionables, mi cinta de Plains Druid para Blue Tapes alberga hora y media por lado, está hecha de dos colores y es, hasta donde yo sé, la cinta con mayor cantidad de música que existe en el mercado (3 horas en total,) además de que viene en una cajita personalizada a mano. Muchos tirajes son de no más de 50 cintas, así que son un muy bonito objeto coleccionable por parte de los músicos para sus flans.

coiltape

-Soy bien pinche hipster: pero eso ya lo sabían todos.

De todas formas, creo que esta idea de que TODO tiene que estar en la nube SIEMPRE es medio pinche… La música YA era portátil desde los vinilos, vamos, estás hablando de que en UN solo disco cabe el trabajo de una orquesta y CDs y cassettes te permitían escuchar música en prácticamente cualquier lugar, así que esta onda de oír tu música con anuncios o rogándole a Dios que el 4G del hombre más rico del mundo sí sirva me parece súper overrated. Cualquier cosa que implique un poquito más esfuerzo de tu parte que “googlearla” ya es una ganancia, según yo.

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