Cuando era dinosaurio pasaba muy feliz la tarde comiendo arbustos, plantas y algunos insectos, en aquellos momentos de tranquilidad y paz, recordaba a mis amigos, aquellos que visitaban otros planetas en diferentes galaxias, sentí nostalgia por no poder acompañarlos, pero suponía que era parte del proceso de mi entonces “vida” y supuse que algún día regresaría al espacio sideral.

Ya no soy un dinosaurio y ya no veo planetas ni agujeros negros, ya no vuelo naves espaciales, ya no me como a mis enemigos carnívoros, ya no recolecto frutos, ya no me aguardo de la lluvia, ya no veo las estrellas y tampoco le temo a la oscuridad del universo. No sé qué soy, la transición no me ha permitido ver claro, pero alguien eliminó de mi dieta los ‘alimentos’ que hacían daño a mi estómago, supongo que es un buen comienzo…

Sic erat scriptum…

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