Muchos de nosotros nos emocionamos cuando vemos imágenes de astronautas en el espacio; cuando tenemos noticias sobre futuras expediciones a Marte; cuando sabemos de alguna nueva hazaña que realizó alguna agencia espacial; cuando los astronautas que tienen twitter publican alguna foto o video de su estancia en la lejanía; cuando proyectan en vivo algún despegue de alguna nueva nave a otras latitudes; o simple y llanamente cuando imaginamos que viajamos al espacio, bueno, yo sí me emociono.

Sí, todo es muy bonito desde la lejanía, pero ponernos en el lugar de alguien, física o mentalmente, resulta difícil, y para el caso de los astronautas en el espacio, nos sería casi imposible, a menos que tú seas astronauta. Bien, pues, durante el despegue y su llegada al espacio, ell@s sufren cambios y desajustes fisiológicos y psicológicos en su organismo, al grado de enfermarse, ello hasta que se adaptan al ambiente de gravedad cero.

La mayoría de nosotros (yo no), cuando enfermamos, corremos a los brazos de mami; sin duda, ella siempre hará menos doloroso el trance; los astronautas no pueden regresar a la tierra para acurrucarse con ella u otra persona, más que con ellos mismos, experimentan miles de sensaciones, sentimientos, frustraciones y dolor, ¿obvio, no? están a millones de kilómetros lejos de casa y solos.

Bien, veamos algunos de los cambios que sufren durante y después del viaje sideral. Pero antes, observen este video para lo que viene después…

Cuando la NASA u otra agencia espacial programa despegues, los astronautas encargados de la misión corren con dos sucesos básicos, el primero es llegar sanos y salvos al espacio y el segundo es que la nave explote. Situémonos en el primer caso, así como los viajes que regularmente hacemos a otros países o estados, donde vamos observando el paisaje que va dejando a su paso el avión o automóvil, a los astronautas también les encantaría ver cómo la tierra va disminuyendo su tamaño con el paso de las horas y los días durante el despegue y la llegada.

Obviamente el viaje es diferente, la altura y la velocidad que alcanzan son extraordinarias y esto les impide voltear hacia atrás, y por otro lado, los diversos síntomas físicos y psicológicos a los que se enfrentan.

¿Entonces qué le pasa al astronauta?

AL DESPEGUE Y DURANTE LA ESTANCIA EN EL ESPACIO

-          Mareos, inapetencia, malestares estomacales y vómito (vómito de proyectil).

-          Sueño, debilidad y confusión mental.

-          Pérdida de la noción del tiempo y el espacio (amo esta).

-          Sienten la cabeza pesada.

-          Sufren la sensación de “estar colgados de los pies”.

-          Aumenta la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea.

-          Aumenta el tamaño del corazón ❤ (máximo 6 semanas, luego se adapta a la ingravidez y regresa a su tamaño normal).

-          Debido a la nueva distribución de líquidos corporales, pulmones y tórax sufren una inundación.

-          Congestión de nariz y cuerdas vocales.

-          Los intestinos se paralizan y no hay defecación.

-          Pierden el reflejo de la sed.

-          Deshidratación (orinan en abundancia con solo un poco de agua).

-          Los glóbulos rojos disminuyen severamente en las dos y tres primeras semanas del viaje.

-          También de glóbulos blancos (esenciales para la defensa del organismo contra infecciones).

-          Durante el primer mes (debido a la ingravidez) los músculos pierden volumen, fuerza y eficiencia motora, (particularmente en piernas, espalda y glúteos).

-          Pérdida importante de calcio.

-          Si tienen piernas atléticas se hacen más delgadas.

-          Ganan estatura porque la espina dorsal se expande.

-          Presión ocular, lo que provoca visión borrosa. (Solo al principio del viaje).

-          Las radiaciones cósmicas, solares y geomagnéticas afectan la médula espinal y las células de los órganos vitales.

-          Euforia, irritabilidad, aburrimiento, depresión y fatiga (¿se acuerdan que les dije que mami ya no está con ustedes, ¿ahora con quién están?).

DESPUÉS

¿Recuerdan el caso del astronauta Scott Kelly?

Bien, pues cuando regresó a la tierra, luego de permanecer en el espacio casi un año, sufrió lo siguiente:

-          Creció 5 centímetros.

-          Tuvo dolores molestos de espalda.

-          Dolor de articulaciones.

-          Dolor de columna vertebral.

Como verán, tendríamos más malestares en el espacio que en la tierra, pero la culpa (casi toda) es de la gravedad a la que estamos acostumbrados. Para lo demás, la NASA está trabajando, sobre todo en aminorar problemas relacionados al ánimo de los astronautas en el espacio. Scott recordó a la agencia estadounidense, en una entrevista que ofreció al diario El País, que no olvidaran trabajar en cómo enfrentar con más inteligencia las radiaciones cósmicas, factor importante que afecta la salud.

¿Les gustó? Nos leemos en la segunda entrega (medicina espacial) …

Con información de: ¿Cómo ves? 

 

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