Ya adopté, ¿y ahora?

Hace un mes, adopté a Terry, un juguetón American Pitbull; las personas que lo abandonaron en la veterinaria jamás regresaron por él, aplaudo que lo hayan hecho, estos hermosos seres vivos, al igual que los humanos merecen una calidad de vida plena, feliz, cómoda y tranquila, con esas personas Terry no lo hubiera logrado.

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 Autobiografía

Nombre: Terry.

Fecha de nacimiento: 2 de enero de 2015.

Edad: 7 meses.

Raza: American Pitbull.

Enfermedades: ninguna.

Misión: Ser feliz.

Visión: Destruir todo el departamento de mis papás.

Objetivos a corto plazo: Apropiarme de un espacio permanente en la cama matrimonial.

Objetivos a largo plazo: Ser futbolista profesional.

Juguete preferido: Las pelotas y todo lo que se deje.

Rutina: Me levanto a las 6 o 7 de la mañana a correr con mis papás al parque, trato de ser el mejor de todos, molesto a mis amigos; como basura, pasto y plástico; orino muchas veces y sigo marcando territorios en todo el parque; robo comida de gatos y pájaros; juego con la única pelota que tengo, las demás ya las mordí y rompí, ahora necesito un balón de fútbol soccer o uno de americano; mi imperio crecerá cuando cumpla un año y me compren un pastel de cumpleaños. Por las tardes me aburro, duermo y destruyo la casa hasta que llega mi abuela a darme de comer, a veces juego con mis primos, yo muerdo la Tablet y Darío (mi primo) juega videojuegos de ‘fut’. En la noche llegan mis papás, los abrazo y doy besitos, me alegra que hayan llegado porque voy a volver a comer y quizá me saquen a pasear de nuevo, así puedo platicar y jugar con Max (Pitbull) y Puppy (Labrador), echamos carreritas y saltamos en el pasto, buscamos tesoros en la basura, siempre hay algo bueno que podemos morder. Finalizo mi jornada orinando de nuevo el departamento y mis papás me regañan, no los entiendo. Le pido permiso a mi mamá para subirme a su cama, si no, me tengo que ir a la mía, no me gusta porque aprecio el calor que me dan los edredones limpios y el cariño de mis padres.

Gustos culposos: Me gusta morder y destruir las gorras de mi papá, robarle a mi mamá las llaves de la puerta para que nunca más salga a trabajar, y escuchar por las mañanas y las tardes Radio Ibero 90.9 y Reactor 105.7.

Dato: Las carnazas me producen diarrea, pero me encantan, me tienen a croqueta y agua, no es justo ¿por qué? Yo quiero pollo. En una semana tengo cita con la veterinaria, Rocío, mi tía.

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Ya adopté, ¿y ahora?

Lo básico que deberás comprar será esto, desde luego sin contar las vacunas, que, afortunadamente Terry ya las traía incluidas en la adopción por parte de su veterinaria.

1.- Agua: La veterinaria nos recomendó desinfectar su agua con Microdyn, una gota por litro, o bien, agua embotellada, no se los recomiendo, los 20 litros le van a durar menos de una semana. $20.

2.- Croquetas: Terry come croquetas Ganador Premium, la bolsa de 10 kilos cuesta $400 y aproximadamente las tarda en consumir de 15 a 20 días.

3.- Plato: Su plato de comida es mediano, procuren que no sea de plástico, terminará en la basura, mejor metal. $70.

4.- Correa: Es un bebé aún, necesita que lo guiemos y enseñemos a cruzar las calles, $90.

5.- Placa: Sin duda es de lo más importante, su nombre en una plaquita para posibles extravíos. $130.

Este gasto es momentáneo, es una responsabilidad de muchos años; nos falta comprarle más juguetes; hemos decidido bañarlo en casa porque en la estética canina nos cobran $150, no es un can pequeño, a pesar de que tiene 7 meses ha crecido rápidamente y ya es considerado un perro grandote, aunque tenga cara de niño:

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Para Terry

Ser parte de su vida y él de la mía, a través de la adopción, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo; cuando mi jefa, Avín, me envió su foto por WhatssApp, no lo pensé dos veces, jamás pasó por mi mente su raza, tamaño, color y olor, fue lo último en lo que pensé al adoptarlo, sólo pensaba en el amor, la amistad y el cariño que, actualmente recibimos el uno del otro. Y gran parte de esta historia que aún se teje, se la debo a ella, a Avín, protectora de animales y promovedora de la adopción. ¡Gracias, Avíntz!

El Dato

Según cifras de la Secretaría de Salud local, en el Distrito Federal existen al menos un millón 200,000 mil perros en situación de calle; sin embargo, algunas ONG y asociaciones protectoras de animales indican que la cifra rebasa los dos millones. Y por si fuera poco, nuestro país ocupa el primer lugar en América Latina de población canina en abandono.

Nos leemos en la siguiente, amig@s…

#NoCompresAdopta

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