Full disclosure: yo no tengo papá, el mío falleció cuando yo era más joven y ni él, ni mi mamá eran fans de sus respectivos días. Yo personalmente no estoy en contra de ninguno, pero sí creo que más que un pretexto para gastar a lo güey, es un buen momento para pensar seriamente quiénes son tus papás y demostrarles que tú sabes toda la peña de pedos en los que los has metido y el esfuerzo tan grande que ha sido llegar juntos hasta aquí.

Así que, deja de torturar a tu pobre padre con corbatas del Samborns, mejor haz lo que todas las morras (que saben regalar bien, no siempre es el caso,) pon chingos de atención y es muy posible que tu papá les haya dicho en numerosas ocasiones qué quiere de regalo y todos lo tiraron de a loco.

En fin, pa’ los que de plano estén muy perdidos, acá hay una guía práctica dividida en tipos de papás:

Pa’ los papás Sport Billy: Qué pinche caricatura tan más weirda era Sport Billy, pero bueno, papás así son los menos, sin embargo los hay. Siempre es mejor una experiencia que un regalo que usen solos, así que en vez de una caña de pescar compra dos y lánzate con él a dar el rol. Si toda su vida estuvo jeringando con que quería ir a pescar con ustedes y ustedes sólo estaban pegados a Plants Vs. Zombies, vas a hacer que chille el vato de la emoción. Pescar es una de muchas actividades, averigua de qué es fan tu señor padre y planea una experiencia juntos con esto en mente.

Pa’ los papás vanidosos: Pobres de los papás, se han arrugado esperando a que llegues de tu peda, los ojitos llenos de arrugas son por todos los choques que le diste al coche familiar, por esas materias a las que te fuiste a extraordinario. Hazles un paquetuco de Kiehl’s para que contraresten esas horas de insomnio que pasaron cuando eras joven y un zoquete. Si no sabes qué ponerle, pues hay unos Eye De-Puffers chingones, también un jabón exfoliante que es una joya, en todos los Kiehl’s hay una señorita de bata que está entrenada para ayudarte, namás, por el amor de Dios entérate de que tipo de piel tiene tu Santo Papacito.

Pa’ los papás ruqueros: El otro día estábamos en un velorio y la señora de la capilla de al lado, se apellidaba Roquero. Mejor. Apellido. Ever. En fin, papás roqueros, de que los hay, los hay, pero muy posiblemente hayan perdido sus vinilos en esta pendejadota  colectiva que se conoce como “ah, qué vergas están los CDs, vamos a tirar todos nuestros discos a la chingada porque no es como que vayan a regresar los vinilos.” Lánzate a La Roma Records, a Discoteca, a Música en Vinyl, a Discos Mono al tianguis del Chopo y hazte con el disco favorito de tu papá y una torna decente. Recuerda que Revancha y La Roma mandan al interior de la República.

Pa’ los papás que son unas papas: No todos los papás son cool, o deportistas, o vanidosos, hay unos que la vida pasó por encima de ellos y, cuando se dieron cuenta, tenían una segunda esposa, seis hijos, tres hijastros, un trabajo que ya los mandó dos veces al hospital y un departamento que siguen pagando a plazos. A esos papás hay que regalarles algo que les aliviane la joda que ya se acomodaron, un masaje (sin final feliz, sean serios,) un fin de semana en un hotel, sin hijos y con la mujer para que echen el romance salvaje en paz, o bien algo que le haga un paro REAL para alivianar su vida: apps para que logre tener una vida propia, apps para dormir mejor, piensa en Sleepio o Salute The Desk, una aplicación que es para contrarrestar los efectos de estar sentado en un escritorio todo el tiempo.

El papá intelectual: Uf, mi papá era de esos, tenía una biblioteca de más de 7,000 volúmenes y, bah, decir que era un pedo regalarle un libro es aminorar el asunto. Aún así, cada cierto tiempo me encuentro algo en una tienda de discos que sé que le encantaría, libros también, pósters, películas, vaya, es más fácil ahora que no está, porque no pudo haberlas visto, comprado, etc. Aquí la clave es fijarse en sus autores favoritos y darle el chance de que lo cambie por otro libro/disco si es que ya lo leyó o lo tiene. Recién pasó con mi madre y hermano lo mismo, él le compró una novela de Murakami que yo le había prestado, pero luego la cambió y mi mamá adoró ambos gestos. No es tan complicado.

Acuérdate que el, como mínimo, puso el espermatozoide que es culpable de que estés en este mundo, con todo lo bueno y malo que esto conlleva. Tendemos a menospreciar a los papás porque somos una sociedad pañalona que pone a las mamás por encima de todas las cosas, pero los papás también se han acomodado una putiza para que tuvieras tus Levi’s o unos Reebok nuevos. Sé un hombre y no les regales nada por compromiso, regálales algo porque ahora que eres adulto, sabes lo cabrón que se llega a poner el mundo cuando la quincena se está acabando 12 días antes de que depositen.

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