Si  tu papá te castigó por chocar su auto  el pasado fin de semana,  tu coche se descompuso o tu amigo no puede darte un “ride”, como siempre lo hace, y no tienes otra opción que  viajar en trasporte público, para llegar a la escuela. Tranquilízate, no es lo peor que puede pasarte (hay cosas peores como olvidar la cartera, por ejemplo).

¡Vamos! viajar en  trasporte público, no es tan malo como parece.  Aunque si, es toooda una  experiencia y más si lo haces en un microbús. Así que  acá te damos una guía básica de cómo sobrevivir a esta experiencia si no estás acostumbrado a ella.

1. Toma  precauciones. Bueno ahora formarás parte de las millones de personas que se  trasladan por este medio todos los días para llegar a su trabajo o escuela. Por tanto debes tomar  tus precauciones como  salir con más tiempo de antelación, pues  me temo que harás el doble de tiempo para llegar a tu destino. Así que tendrás que pararte más temprano si no quieres llegar tarde.

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2. Asegura un lugar…si puedes. En horas pico los microbuses van como lata sardina, literal. Así que si puedes  procura viajar en horarios en donde la fiebre por llegar temprano haya pasado, (generalmente es después de las 8:30 de la mañana hasta las 5:30 de la tarde) con suerte y  vas sentado todo el trayecto. Ahora que si esto es misión imposible ¡ni modo!, tendrás que  luchar contra otros usuarios por alcanzar a subirte en el micro, sólo procura no ir colgado como chango o parado en el estribo del escalón de bajada de la puerta trasera o delantera.

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3. Olores que matan… No importa si es de mañana, tarde o noche. La combinación de olores está a la orden del día en los microbuses, no falta el olor a vaho cuando llueve, la loca que se vacía el perfume, el cochino que no se bañó y en el mejor de los casos el o la que intencionadamente se aventó un gas sin recato alguno porque nadie sabrá quién fue. Bueno para sobrevivir a ello, te recomendamos cargar contigo un perfume o loción de tu preferencia y discretamente rociarlo (finge que te pones jejeje) para desaparecer por lo menos por unos minutos el mal olor. Ahora que si no aguantas nada cámbiate de lugar inmediatamente.

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4. Pásele, pásele. Es común que durante tu trayecto se suban al micro vendedores ambulantes, generalmente ofertan  discos piratas y/o golosinas. En otros casos no falta  el que se sube a cantar por unos cuantos pesos. Si no quieres comprar no es a fuerza, lo que si tienes que aguantar es el ruido que hacen por algunos minutos. Así que, si no estás dispuesto a soportar los descuentos y promociones que  traen estos individuos o a escuchar lo que te dicen, carga tu reproductor de música para evitar escucharlos. Aunque no te garantizamos que tengas tanto éxito con los que venden discos.

Comerciantes informales y cantantes que a diario se suben a los buses

5. Visita a Morfeo ¿obligada?  No, nunca falta el  chofer que va escuchando a todo volumen su música de la estación de radio La Z o peor aún, reggaetón. ¡Dios bendito! Bueno, para esto hay tres remedios, el primero es que te bajes más que inmediatamente de esa unidad, dos, que te pongas tus audífonos y tres, si no tienes otra alternativa duérmete para no escuchar nada, total una pestañita a nadie le cae nada mal.

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6. Por atrás se pide… pero por adelante se despacha. Clásico te subes en el micro y no falta el abusad@ que te da un arrimón aprovechando que el micro viene full. Así que para evitar momentos desagradables e incómodos cuando te subas al micro, si no alcanzas a irte sentad@,   colócate en el pasillo más o menos a la mitad del micro, pues si vas en las orillas cercano a la puerta delantera o trasera es común que te pasen este tipo de cosas.

Te dejamos el siguiente video. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. ¡Suerte en tu viaje!

 

 

 

 

 

 

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