Quiero mucho más a mi bicicleta de lo que quiero a mi coche, siento que con el coche estorbo, hago ruido, contamino y echo la hueva; cuando rebaso filas y filas de Godínez que están atascados, mentando madres (se ponen turbo pendejos en las mañanas, serían capaces de matar antes que ceder el paso,) con un cigarro y una Coca en mano, me siento que a la mejor no hice muchas cosas bien en la vida, pero que por lo menos ésto lo tengo resuelto.

Aún así, no siempre voy a tanta actividad en bici como se me antojaría, mis amigos de People For Bikes tienen una rodada nocturna que es todos los jueves (si Tlaloc no se pone sus moños) y nunca les he caído, me he echado como 4 Ciclotones y, cuando salgo en domingo al paseo en bici, por lo general me lanzo hasta La Basílica, pero no es constante, no voy todos los fines de semana y no tengo más que un amigo con el pudiera ir todos los fines porque me ha estado buscando porque quiere activarse (y bajar la timba.)

Así que ahora que hice una nueva amiga que anda en fixie, me dejé sonsacar de ir a mi primera rodada nocturna con los famosos Bicitekas. La cita es todos los miércoles a las 9, en el Ángel de la Independencia (que no sé por qué es EL ángel si clarito se le ven las chichis,) la ruta se avisa ahí mismo y el plan (no muy formal) es que como 9:30, cuarto para las diez, están saliendo a su destino; las rodadas duran aproximadamente 3 horas o más, así que hay que ir prevenidos si no es su primera salida larga en bici.

Están muy bien organizados: a todos los noobs se les instruye respecto a las medidas de seguridad que se toman al rodar en grupo, hay unos encargados de ir parando el tráfico cuando justo toca el siga y todavía no pasa todo el grupo (la instrucción es compactarse todos para pasar lo más rápido posible y no dejar huecos por donde los coches intenten pasar,) hay varios mecánicos, material de primeros auxilios, walkie talkies, ah, y un señor que lleva unas tortas de suadero que se me antojaron muchísimo, pero que no tuve la suerte de probar porque gluten.

Nuestra ruta cubrió 39 kms exactos, del Ángel nos fuimos a un puente que rodea la TAPO y de ahí a la explanada de la delegación Venustiano Carranza; hicimos la pausa de las tortas de suadero y Annalivh (mi homie de las fixed bikes) y yo nos amigamos con un don que hacía bici de ruta que le arregló su manubrio a mi ñera porque poquito antes había azotado cual res… Anyhoo, terminando la ingesta de tortugas, agarramos el regreso y pasamos al Zócalo capitalino antes de regresar a nuestro punto de origen, de donde Anna y yo nos lanzamos directamente a los chinos de Revolución. La verdad es que sí estuvo pesadito por la distancia, pero el ritmo es súper leve, muchísima gente va platicando y conoces todo tipo de ciclistas: fixeros, de ruta, de BMX (que van parados, OMG) y chingos de ciclistas con bicis súper hechizas con sus gabachas o bocinas (y no lo digo de manera peyorativa, algunas están increíbles) por lo que oyes de todo un poco (Coldplay, trance, rock clásico y hasta quebraditas.)

La neta es que vale muchísimo la pena que se animen, los Bicitekas pretenden una cosa muy noble que es: educar a coches y ciclistas a convivir en una misma ciudad y sin duda recomiendo darse una vuelta con ellos para este fin, yo es casi seguro que regresaré y, para que se me animen, les paso de una vez la página del paseo Biciteka.

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