Full disclosure: soy Chuck, Chuck “el ahora barbudo” Pereda y mi reciente barba de hipster/leñador se debe principalmente a dos razones muy poderosas, mi novia y Ana Hop.

Ana Hop es una amiga fotógrafa que está haciendo una serie sobre barbas y, siendo que a mí me crece tupida, muy amablemente me pidió que me la dejara un par de meses para que me pudiera incluir en la serie.

Mi novia es la más guapa del mundo y AMA las barbas. Punto. No hay mucho más que contar al respecto, de verdad prefiere que traiga esta barbota a la barba de tres días y, la neta, donde manda capitán, no gobierna marinero. Ella es la jefa.

Ahora bien, curiosamente, que me haya dejado la barba larga no quiere decir que NO me rasure. De hecho, hacía rato que no me rasuraba tan seguido. Claro, no me rasuro la barba, sino todo el vello facial que queda al sur de mi barba, esto es, mi cuello y la temida manzana de Adán (temida porque uno siempre se la corta.) Incluso, tanta rasurada me ha creado un problema que hacía mucho no tenía: los pelitos enterrados que, a su vez, crean OTRO problema, los barritos con un pelito enterrado dentro.

Claro, mi señora me los pica felizmente como parte de ese eterno ritual “guacala, qué rico” al que todos contribuimos, pero no deja de ser molesto tener barros a mis casi 40 años, es por eso que decidí probar suerte con una navaja de abuelito o, como la llaman los gringos, safety razor.

Hay DOS versiones de las navajas “old school”: la de barbero AKA straight razor o navaja de afeitar y la safety razor o navaja de seguridad. Cronológicamente, les seguirían los rastrillos que, como su nombre lo indica, son rastrillos que tienen de dos a 4 navajas en la punta, pero, en teoría, los rastrillos son de las tres opciones los más ineficientes por DOS razones muy puntuales: los pelitos se atoran entre las navajas y por lo mismo (porque están “tapados”) hay que pasarlos más veces (además de que por lo mismo muchas veces arrancan los pelos y no los cortan,) irritando el área a rasurar,; la otra razón es que rasuran más al ras sin quitar la piel muerta (el famoso sistema que levanta solamente el vello,) y esto hace que los vellos estén tapados a la hora de crecer y se entierren más fácilmente, como ven hay mucha lógica detrás de que las navajas también se lleven la piel muerta.

Pero además, por si fuera poco, los productos para rasurarse que se venden en el súper “enmascaran” la irritación, es decir, tienen novocaína y sólo te hacen sentir que NO te estás irritando, cuando en realidad estás irritadísimo. Rasurarse BIEN requiere una toalla caliente, un cepillo para levantar la barba o, por lo menos, un aceite que repose hasta 5 minutos para ablandar los vellos (es por eso que también es recomendable hacerlo saliendo de bañarse.)

Yo me compré la opción más sencilla para mis habilidades (ya que soy muy disléxico,) la navaja de seguridad y pude constatar que, en efecto, la rasurada es más precisa ya que sólo hay que pasar UNA vez para acabar con todos los vellitos. Es cierto, la inversión inicial es mayor que con una de la farmacia, pero tanto hojas de afeitar, como aceite para rasurar (que es mejor que la espuma porque puedes VER por dónde estás cortando) son más baratos y te puedes ahorrar unos buenos 200 pesos al año. La otra gran ventaja es que, no sé ustedes, pero yo ODIO el diseño como de coche de rasuradoras y cepillos de dientes. Las navajas tradicionales están mil veces más bonitas y son muy varoniles.

Veredicto: yo sí les diría que vale la pena probarlo aunque sea UNA vez en la vida, ganarán ene mil puntos “vato” y sus morras los verán con más lujuria, además de que estarán mejor rasurados. No tienen nada que perder. Dense una vuelta a la Barbería Capital para hacerse de una safety razor, aunque también las venden en el Centro (esto en el D.F., claro) y en toda tienda para “Caballeros” que se precie de serlo.

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