Después de mucho pensar, buscar en internet, dibujar, ajustar y consultar con los demás, por fin decidiste cómo quieres que sea tu tatuaje. Haces tu cita y voilà ¡tatuaje nuevo!

Cuando sales del estudio llevas contigo todas las instrucciones de cuidados que deberás tener hasta que cicatrice por completo: el aseo con jabón neutro, la pomada, cero sol, albercas, saunas, evitar bebidas alcohólicas y carnes rojas durante los primeros días, etcétera.

Sin embargo, algo que generalmente no se toma en cuenta es el gimnasio. Éste es un lugar en donde proliferan las bacterias, por lo tanto, ir durante las primeras semanas de tu tatuaje es correr un riesgo bastante alto de infección, a final de cuentas lo que tienes en la piel es una herida y lo ideal es mantenerla alejada de sitios así mientras cicatriza. La recomendación es que si quieres hacer ejercicio lo hagas en casa durante este período de tiempo, después podrás regresar a enseñarle tu nuevo dibujo a todos tus compañeritos de pesas.

Ahora, una vez que pasa ese lapso que dura aproximadamente cuatro semanas ¿qué sigue?

Generalmente, ya que pasaron esas primeras semanas, la gente se confía y comienza a tratar a su tatuaje como al resto de la piel. Sin embargo, si es un dibujo que te tardaste en decidir, te costó tiempo, dinero y hasta te dolió ¿por qué no cuidarlo para que luzca como nuevo?

La clave para que tu tatuaje esté siempre en óptimas condiciones es la humectación y la protección solar (que de hecho son dos cuidados que no está de más que tengas con el resto de tu piel, sobre todo ahora que los rayos del sol son cada vez más dañinos). Si está en un lugar de constante exposición a la luz solar o si vas a la playa, pon especial atención en protegerlo con un bloqueador de FPS alto; y en tu día a día, lubrícalo diariamente con una crema humectante. Hazlo hasta que se convierta en costumbre, verás como con estas dos sencillas acciones siempre lucirá brilloso, como recién hecho.

Finalmente, ten en cuenta dos cosas:

1.- Depilación láser: lo recomendable es no recurrir a este método depilatorio en zonas que estén tatuadas ya que el rayo que se emite puede dañar el dibujo e incluso quemar la piel. Lo ideal es que primero tomes este tratamiento y un par de meses después de concluidas tus sesiones, entonces sí, vayas a tatuarte.

2.- Epidural: Si tienes un tatuaje en la zona lumbar es muy posible que no te puedan aplicar este tipo de anestesia si un día lo requieres, esto debido a que existe riesgo de arrastre de tinta hacia el interior del cuerpo con la inyección.

Ahora sí, una vez dicho esto, como diría Bob Ross: ¡felices trazos!

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