En un hecho que pasamos gran parte de nuestra vida en la oficina: unos sus ocho horas reglamentarias y otros no tenemos nada mejor que hacer y estamos ahí muchas más. Mientras vemos la vida pasar desde la comodidad de nuestro escritorio suceden otras cosas alrededor nuestro.

Tenemos compañeros que son muy educados y están conscientes de que debemos compartir el espacio vital mientras que a otros simplemente les vale porque creen que es buena idea contagiar a todos cuando tienen gripe o tener comida podrida en su lugar.

De nueva cuenta recurrimos a la sabiduría de la gente para que compartiera con El Salvavidas los hábitos más horribles de sus compañeros de oficina. Aquí algunos:

 

Por un mundo con pantallas limpias

Es horrible mostrarle algo a algún colega y que se le haga fácil poner sus dedotes en nuestras pantallas para señalar lo que les gusta o lo que cambiarían. Los que más sufren con este terrible hábito son los diseñadores.

 

Las comidas más apestosas del planeta

A pesar de que todas las oficinas del mundo tienen un área para comer, en ciertas ocasiones optamos hacerlo en nuestro lugar para no terminar tan tarde nuestras actividades. Pero, ¿a quién se le habrá ocurrido hacerlo cuando el menú consiste en atún o pescado?

 

El baño

En la oficina donde hacemos El Salvavidas el baño es algo especial y más el de mujeres. Abres la puerta con temor y si la tapa está abajo la cosa es peor.

Al parecer este es uno de los temores de muchísimos empleados ya que los hombres de aquí hablaron sobre aquellos desgraciados (sí, no se les puede llamar de otra manera) que no le jalan después de hacer sus necesidades. Yo siempre he pensado que las mujeres son más sucias que los hombres pero eso da material para una nota aparte.

¿Por qué no avisarle a la gente de intendencia que se acabó el papel? Claro, seguro se limpian con calcetines. Lavarse las manos también es buena idea o tal vez secar el área del lavabo si la mojan. Simplemente pueden echar aromatizante si apesta.

 

¿Abusando de los recursos de la oficina o qué hace?

En nuestra oficina no hay tanto problema con la copiadora o las impresiones porque casi no las usamos, pero alguien comentó que le pudre el tipo que se adueña de este artefacto sacando copias para las tareas de sus hijos, aquí podríamos mencionar al que imprime PDFs de libros o cualquier cosa que no tiene que ver con el trabajo… y pues se acaba la tinta.

 

Perfumes escandalosos

Se agradece sentarse en un área de gente limpia que se baña, se cambia la ropa y se pone perfumito pero, por piedad, no exagen porque luego ese dulcísimo aroma marea.

 

La música comunitaria

Para algo se inventó algo llamado audífonos y, sin duda, es uno de los primeros gadgets que un Godínez profesional se compra con su primera quincena. Ponérselos no siempre significa que alguien ame la música sino que, en un espacio con muchas personas, necesitamos un poco de privacidad a pesar de que no falta el que le suba todo el volumen a la música de su computadora porque (claro) a todos nos encanta lo mismo.

 

Los ‘tuppers’

Esos recipientes en los que transportamos nuestra comida pueden convertirse en un problema cuando se pierden o se quedan por ahí perdidos con sobras que después se pudren y apestan el ambiente.

Robar el tupper de tu compañero debería castigarse con cárcel o, peor aún, con un tiempo a solas en el baño de mujeres después de la hora de la comida.

 

Cortarse las uñas

Al parecer existe alguien que lo hace… ¡ascoooooo!

 

 

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