Son muy pocas las personas que realmente admiten que aman los quehaceres domésticos. Al menos yo no conozco a alguien que adore estar trapeando los pisos de su casa… bueno, Monica Geller no cuenta.

Los que no pueden contratar a una persona que se encargue de mantener nuestros hogares limpios deben hacer la tarea por su propia cuenta. Una de éstas es lavar los trastes que, con todo y que es algo nada complicado, a mucha gente simplemente le disgusta hacerlo pero les tenemos buenas noticias, ya que realizar esta actividad resulta ser una terapia bastante buena.

Un grupo de la Universidad Estatal de Florida decidió analizar lo que pasaba con 51 personas que se ofrecieron a lavar los trastes y todo resultó en que esto disminuye considerablemente los niveles de estrés y ayuda a aumentar los sentimientos de inspiración.

Ofrecerse a lavar los trastes es el inicio de una mini terapia casera, ya que el contacto con el agua, los platos limpios y el olor a jabón hace que la persona se relaje.

Este estudio fue publicado en la revista Time y en una parte dice que “el hecho de que uno se encuentra de pie allí y lavando es una realidad maravillosa. Estoy siendo completamente yo mismo, a raíz de mi aliento, consciente de mi presencia, de mis pensamientos y acciones”.

Así que pueden ir dándose una terapia económica y que beneficiará a la higiene de su casa, en lugar de querer hacer esto cada que les toca lavar trastes.

 

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