Odio las visitas al dentista. El ruido, el dolor, el tener la boca abierta tanto tiempo, sus instrumentos de metal, tener su cara cerca todo el tiempo, en fin, todo es horrible, doloroso e incómodo. Y aunque con una buena higiene puedes llevártela muy leve, hay un momento en la vida en el que no queda más remedio, hay que llegar a su consultorio flojito y cooperando.

Ese horrible momento en el que detectas al fondo de tu boca que la muela del juicio ha llegado.

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Y pues bueno, te presento a este individuo. Se le conoce con el nombre de “Muela del Juicio”, aunque su nombre real es “Tercer Molar”. Su apodo viene desde la antigüedad, época en la que se creía que justo salía a la edad en la que la persona alcanzaba la madurez, el juicio… Evidentemente esto no es verdad, pero lo que sí es que causa más problemas que beneficios; por ejemplo, dado que en la mayoría de los casos está mal acomodada, suele generar conflictos como empujar a las muelas contiguas.

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Una vez que es innegable la necesidad de extraerlas, sólo queda ser fuerte y encomendarte a la anestesia, los analgésicos y al helado de limón. Ahora, para que tengas una recuperación más agradable te recomendamos lo siguiente:

1. Días anteriores a la extracción, ve al supermercado por provisiones, compra todo el helado del mundo, papillas, puré de papa.

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2. Junta un gran acervo de películas, libros y revistas para pasarla bien todo el rato que estarás recostado.

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3. Hielos, hielos y más hielos. Sólo así bajarás, aunque sea levemente, la inflamación.

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4. Duerme con la cabeza elevada. Esto debido a que en una posición totalmente horizontal eres más propenso a que el sangrado continúe.

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5. Por más independiente que seas, siempre alivia tener a alguien que te pueda consentir, así que te recomendamos que tengas a alguien como tu novio, hermano, mamá o mejor amig@, listo para hacerte piojito, traerte tu analgésico o cambiarte los hielos cada que lo requieras.

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