Casi puedo asegurar que tener una señal de internet estable estando en casa es una situación medio utópica. Al menos en la mía, hay lugares donde simplemente no llega el WiFi y en lugar de ver películas online en la comodidad de mi cuarto, tengo que ir a tumbarme al comedor en una posición medio incómoda porque queda más cerca del módem. Aunque no lo crean, hay formas de incrementar la señal de WiFi para que alcance todos los rincones de nuestra casa y, estoy segura de que cuando llegue a ese punto en particular, se darán cuenta de que en muchas ocasiones, nosotros mismos somos los que saboteamos nuestro módem:

1. El módem ALWAYS GOES ON TOP. Yo sé que las cajitas de plástico que nos brindan nuestro glorioso internet no son precisamente joyas de diseño que pueden funcionar como ornamento para nuestro hogar y por eso se nos hace fácil arrumbarlos en un rincón, ponerlo debajo de las mesas y casi casi les ponerles un trapito encima pa’ que no se vea tan feo, pero eso es lo peor que podemos hacer. La forma correcta de colocar nuestro módem es, en primer lugar, en el CENTRO de nuestra casa, de esta forma, el internet llega con la misma intensidad a todos lados (suena lógico, ¿no?) y no sólo eso, sino que además debe ser colocado en un lugar ALTO para que la señal no se vea interrumpida.

2. Espacio personal. Piensen en su módem como si fuera otro ser humano. A ustedes no les gusta tener a alguien rozándolos incómodamente todo el tiempo, ¿no? Bueno, pues al módem tampoco. Si son de los que lo ponen junto al teléfono, el florero, su San Juditas de cabeza y demás, lamento informarles que todo objeto que pongan cerca, incluido cualquier cable, interrumpe la señal de internet. Si siguen el consejo de arriba, lo único que puede bloquear la señal son las lámparas y a no ser que tengan un candelabro de cristal cortado del siglo XV, no creo que causen mucha interferencia.

3. DIY. No está de más hacerle caso a los posts que uno ve en fb de vez en cuando, porque a veces sí funcionan, como la súper Antena Potenciadora de WiFi. Lo único que necesitan es una lata de cerveza, refresco, pulque o lo que quieran, pero LATA. Vas a cortar la base de la lata hasta desprenderla totalmente. Va a hacer lo mismo con el extremo donde está el orificio por donde le tomas, pero sin desprenderla del todo, el chiste es que quede como una antena parabólica (medio arcáica, pero antena al fin). Ahora, ¿ven la antenita que tiene su módem? Metanla en el hoyito de la parte superior de su lata cortada y ¡TARAAAAN! ¡INTERNET SÚPER FUERTE!

Como mis habilidades explicativas no son tan buenas como pensé, mejor les dejo una imagen:

beer can
4. Si lo suyo lo suyo no es eso de las manualidades, pueden ir a cualquier tienda de electrónica y comprar un extensor de WiFi, aunque no es del todo recomendable porque lo que hace es ampliar el rango de la señal, o sea, va a llegar a toda su casa, PERO ahora su internet va a ser más débil y por lo tanto, más lento.

5. 2 son mejor que 1. En el peor de los casos, pensando que las paredes de tu casa son tan gruesas como las de un bunker y estés verdaderamente desesperado, puedes comprar 2 módems en vez de uno solo para colocarlos en sitios estratégicos de tu casa y donde más los necesites.

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