Me han agradecido mucho mi post sobre qué hacer cuando uno sospecha que tiene un problema de adicción, pero también me han pedido mucho que cuente mi experiencia personal con las drogas. La verdad es que es un tema bien difícil, yo no estoy en contra de las drogas, estoy en contra del tráfico y la corrupción, pero estaría en pro de la legalización (todo es a título personal, de Chuck no del Salvavidas) y del tratamiento certificado y profesional, sí creo que más que ser buenos o malos, los adictos somos enfermos y hay todo un mercado alrededor nuestro en el que muchas veces las consecuencias legales caen sobre nosotros en vez de recibir asesoría real para dejarlo.

En fin, les voy a contar, la neta es  un poco como telenovela venezolana con un guión exageradísimo, pero esto tiene un comienzo muy claro y, pos sí, es mi vida y a veces a mí mismo me da entre risa y pena que suene así de, bah, como choro es la mejor palabra.

Mi papá falleció de cirrosis cuando yo tenía 19 años, un año antes había librado una operación por cáncer en el piso de la boca que le dio por fumar pipa (el humo de la pipa es híperfocalizado y está muy caliente cuando entra en la boca, al tiro con eso) en esta operación perdió la mitad de la mandíbula y media lengua que se las “repusieron” con hueso y carne del brazo.

Un año antes, mi primo de 16 años se suicidó de un balazo y esto es en cierta medida lo que hizo que empezara todo el desastre que pasó después: al final terminé siendo el único varón que queda de ese lado de la familia, digamos que se puso de cabrón a cabrón y medio.

Pero bueno, tengo el componente por genética, está probado que los adictos tenemos una mayor incidencia debido a los antecedentes familiares. Curiosamente, sí fumaba marihuana en la secundaria y prepa, también tomaba, pero realmente nunca me pasé de la raya. Fue hasta la prepa abierta que, juntándome con unos dudes más rudos que yo, probé la coca y la base, una vez más es curioso cómo no me enganché esa vez tampoco, sí tomaba todos los fines de semana con mis amigos, ya sea los del Madrid o los de la prepa abierta y en cuando falleció mi papá me corté por lo sano con esa pandilla de la abierta.

Me seguí mucho rato nada más tomando, mucho, sí hice desastres y pasé por una etapa de tachas con unos amigos que eran djs, pero no había regresado a la coca. Siempre tuve períodos en lo que era muy bien portado, fue hasta que pasé por un truene particularmente escandaloso que perdí la cabeza, literalmente: tenía pensamientos mágicos que se me cruzaron con el antidepresivo, con el alcohol y la coca que, como podrán ver, regresó a mi vida. En el peor de los días, en lo que muy posiblemente sea la más baja de mis “tocadas de fondo,” me corté con una navaja todo un brazo (como 30 cortadas) porque no sentía nada, ni física, ni emocionalmente…

La verdad es que, más allá de que la Reclu me amenazó de que le iba a hablar a mi mamá si me veía otra vez mal, no sabría qué me hizo buscar tratamiento. Sólo recuerdo que un día uno de mis sobrinos se quedó dormido sobre mi panza, yo estaba crudísimo y me cayó el veinte de que no le podía contar nada de lo que había hecho el día anterior porque todo era escandalosísimo y yo quería que fueran parte de mi vida, vamos, los amo, son lo mejor que tengo y no podía convivir con ellos sin hacerles daño.

Total que busqué tratamiento, fui primero a Al Anon por ser hijo adulto de papá alcohólico, mamá codependiente. No me encantó y al final me acomodé mejor con una terapeuta cognitivo-conductual especializada en adicciones. Recaí al poco tiempo de haber empezado el tratamiento y lo dejé por casi un año entero, regresé hecho trizas, pero regresé y me he mantenido sobrio ya cinco años. Es muy importante recalcar que dentro del tratamiento se espera que haya un par de recaídas, la onda es que no te avergüencen y que vuelvas a tratamiento a contarlo todo y a empezar con la sobriedad otra vez.

El primer año fue una puta pesadilla, me la pasé de la verga, punto. Se me hacía lentísimo el día, tenía UN solo trabajo que sólo era un día a la semana, además que tuve que dejar de mezclar para no arriesgarme a recaer, dejé de ver también a toda mi pandilla porque la gran mayoría sigue en el reventón. Me costó muchísimo trabajo que entendieran que NO estaba tomando, dos anécdotas reales:

Voy a una junta de chamba y me encuentro a una amiga, le cuento que ya no estoy tomando y, al despedirnos me dice, “a ver qué día nos vemos y echamos unos vinitos.” Morra, no estoy tomando. “Ay, sí, perdón. Unas cervezas.” ¿Es en serio?

Voy a cenar con un amigo, le cuento que no estoy tomando, pide una botella para los dos y le recuerdo que yo no tomo, al final se toma la botella, se pone un pedo bruto y se emputa porque a la gente le caga que no tomes con ellos.

Creo que fue hasta el tercer año en que logré estabilizarme lo suficiente como para empezar a disfrutar estar sobrio, una parte importante de ésto es que mi cerebro dejó de generar varias sustancias porque yo se las daba, ora sí, que manualmente. Como a los tres años de estar sobrio me dolía ojete la cabeza y me fui a hacer una tomografía y un scan, el doctor me dijo que era síndrome de abstinencia de la coca y me recetaron un antidepresivo para nivelar mis químicos cerebrales.

Actualmente tomo pastillas para dormir por la angustia, el antidepresivo y diario tengo que tomar algo para la gastritis porque me hice pedazos la panza con tanto alcohol. Lo mejor que puede pasarme como adicto en recuperación es siempre tener trabajo, hacer ejercicio y, si se puede, estar dentro de una relación estable, mi novia no puede ser alcohólica activa o tan siquiera besarme si está tomando, igual que no puedo tomar cerveza sin alcohol porque el sabor es un gatillo súper poderoso para recaer. A veces me deprimo horrores de tener que tomar tantas pastillas, muchas tienen consecuencias y efectos colaterarles no tan padres, pero fuck it: estoy vivo, iba directo a la pinche tumba y ya no recaí a los 5 años, que es una cosa que muchas veces pasa.

En fin, esta fue mi experiencia. Me gustaría que, si se quedan con algo de todo este choro, sea con que se puede salir; es un pedo físico y no falta de fuerza de voluntad, una vez que logras pasar 45 días sobrio se vuelve cada vez más fácil. Consideren el tratamiento cognitivo conductual, ayuda mucho para lograr recablear en el cerebro dos cosas que afectan mucho cómo operamos los adictos: la baja tolerancia a la frustración (troné con mi vieja, ahora me ahogo) y la culpa, esa sí que la conocen bien todos porque moral judeo-cristiana. Ojalá les sirva, no es fácil contarles todo esto porque es muy doloroso y todavía me afecta, sobre todo la muerte de mi padre, pero no puedo no compartirlo si sé que ayuda en algo, por mínimo que sea.

Perdonen los errores o repeticiones, la neta no tengo ganas de volverlo a leer.

3 Responses

  1. Erika

    Gracias x compartir, se nota honestidad y dolor pero tmbn mucho valor. Todos tenemos una etapa oscura q nos ayuda como punto d referencia para valorar la vida q hoy tenemos. Un abrazo.

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  2. Fer

    Apenas descubrí el site y me estoy poniendo al corriente con tus posts.
    Eres grande Chuck!
    Que bueno que sigues con nosotros y tienes la entereza de compartir tu experiencia.
    Abrazo.

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