No sé muy bien para qué alguien querría una cerveza congelada que no se puede tomar, pero supongo que de todos modos es un truco que vale la pena saber. El método además es muy simple y bien puede ponerse en práctica en casa para ver si funciona y en una de esas sorprender a alguno que otro invitado.

¿Qué necesitas?

Una cerveza y una herramienta pequeña, tipo un destapador, cuchillo o cuchara, para golpear la botella.

¿Qué vas a hacer?

Lo primero que tienes que hacer es meter la cerveza cerrada al congelador durante unos minutos, los suficientes como para que esté bien fría, pero todavía líquida. Después la sacas del conge y la sujetas por el cuello. Ahora tienes dos opciones: dar un ligero golpe a la botella con alguna de las herramientas arriba mencionadas o darle un golpe por la base contra alguna superficie, es decir, golpeando ligeramente con la mesa o la barra.

Listo, tu cerveza tardará menos de 20 segundos en congelarse. Este truco lo puedes hacer casi con cualquier bebida embotellada.

 

Para que la idea quede más clara, mira el video.

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