Aceptémoslo, por más piquis que seamos, todos, absolutamente todos, en alguna ocasión tenemos que “hacer del dos” en un baño público, lamentablemente no todos tienen altos estándares de higiene. Para esas situaciones inevitables, lo ideal es contar con una buena batería de conocimientos para salir lo mejor librados posible… ¡ojalá Britney hubiera sabido algo de esto antes de entrar descalza!

Lo primero es que evites a toda costa baños evidentemente sucios, y con esto no sólo nos referimos a que hagas una evaluación con lo que alcances a ver, debes prestar atención en aquellos en los que haya escasa ventilación. Las bacterias se acumulan en estos sitios, quedan encerradas y entonces entras, las respiras y… lo demás es historia.

Una vez que estás dentro, debes encontrar la manera de que tu trasero no entre en contacto directo con la taza, para esto tienes tres opciones:

1. Fundas desechables. Ya existen en el mercado desde hace tiempo y lo que hacen es cubrir la taza para que te puedas sentar cómodamente. Algunos establecimientos cuentan con ellas en cada uno de sus cubículos, sí te las topas, no lo dudes, ¡toma una!

2. A falta de fundas, papel del baño. Tal vez éste es el método más usado, sólo se trata de arrancar unos tres o cuatro cuadritos, colocarlos en los sitios en donde reposará tu trasero y listo.

3. Aguilita. Lo más incómodo y lo más acostumbrado por mujeres cuando “hacen del 1″. Se trata de tomarte de donde puedas y “hacer en el aire”; si optas por esta forma deberás ser rápido o la fuerza de los brazos y piernas no te rendirá.

Si eres de las personas que cuidan no salir salpicados debido a la propulsión del producto, lo que puedes hacer es colocar dentro de la taza un poco de papel higiénico (unos seis cuadritos aproximadamente) antes de comenzar la misión. Es importante que no pongas más de esta cantidad ya que se podría tapar el retrete y tampoco es una técnica que ayude al ahorro.

Ahora, una vez que hayas elegido el método de operación, es muy importante que cuides que tus pantalones no toquen el suelo ya que, como te podrás imaginar, este sitio también guarda una cantidad innumerable de bacterias que no querrás traer en la prenda con la que más tarde reposarás en tu sillón o cama.

Ya que terminaste toma en cuenta dos cosas: aunque es menos ecológico, sécate las manos con papel en lugar de secador, el aire caliente es un ambiente amigable para las bacterias; y, finalmente, evita tocar con las manos el segurito de la puerta del cubículo y la chapa exterior, lo mejor es que realices estas maniobras tomando un trozo de papel.

¡Listo! Ahora que sabes todo esto, seguro saldrás muy bien librado de estas no tan agradables misiones.

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