De los creadores de “Pélate un huevo cocido (con perdón)” y los productores de “Aprende a pelar una naranja sin cortarte los dedos”, llega este verano “Alimentos y objetos que no hay quien abra”.

Si ya les contamos sobre la histórica lucha entre los obstáculos de la Naturaleza y cómo los seres humanos se proponen superarlos y responden con otros peores, ahora les traemos unos ejemplos de alimentos naturales difíciles de ‘pelar’ y objetos humanos imposibles de abrir… y cómo ganar la batalla y no acabar a cabezazos contra la pared de pura desesperación:

-Abrir una naranja en un abanico de gajos: esta vez no nos conformamos con enseñarte a pelar la naranja sin heridas de guerra, sino que vamos más allá buscando la estética. Además de pelarla, obtendrás una hilera de gajos para comerla directamente y con facilidad. Corta una pequeña rodaja en cada extremo, haz un corte transversal… y he ahí tu abanico de gajos.

Foto: distractify.com

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-Pelar un mango con un vaso: nada de cuchillos, peladores ni objetos varios. Con el mango cortado en dos por la parte ancha, acerca una de las partes a un vaso o jarra y desliza el borde por entre la piel y la carne del mango sin prisa y con firmeza.

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-Alitas de pollo sin hueso: dejamos la fruta para comer alitas sin hueso. ¿Te imaginas? Es verdad que a veces el placer está en precisamente comerlas con el hueso (no en ‘comerse el hueso’), pero se aprovecharía mucho más y podrías devorarlas rápidamente… y por tanto tocar a más al ser má agil que el resto de los comensales. Aprieta fuerte de un extremo, agarra igualmente con fuerza en el otro por el hueso que sobresale, retuerce este último y jala. Y a tragar de una vez. Y luego ya límpiate las manos, puerc@.

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-No te dejes las uñas en el llavero: dejamos ya la comida y los obstáculos de la Naturaleza para pasar a los que creamos nosotros mismos… contra nosotros mismos. Por ejemplo, ese llavero casi imposible de abrir para meter o sacar una llave, salvo que te dejes el alma y las uñas en el intento. Pues bien, el truco está… en usar un ‘quitagrapas’ para abrir las anillas. Es triste tener que usar un invento para abrir otro invento, pero funciona.

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-Grandes problemas, grandes remedios: ante esos plásticos más duros que una piedra y más resistentes que el diamante, y para cuando ni las tijeras son suficientes, se imponen medidas más firmes. Abre el cajón de los cubiertos y saca ese abrelatas (el de las dos ruedillas, no el tradicional pequeño) que casi nunca usas. Ya le encontramos utilidad.

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