Si cohabitas el mundo Godín sabes que el ‘mal del puerco’ no respeta género, varo, ni sitio en el escalafón, por lo que afecta por igual a la doña que apoya en la limpieza, que al mismísimo director general (o sea el señor del traje).

La buena noticia es que hay modo de evitar o aligerar este síndrome que se caracteriza por pesadez, cansancio y somnolencia pos comida godinezca. La clave está en aprender a seleccionar tus sagrados alimentos. Aquí te damos algunos trucos

1. Bájale a los carbohidratos. Son los responsables del sueño y pesadez tras la comida, así que limita el tradicional arroz con huevo estrellado de la fonda de la esquina y reduce el consumo de pastas, el pan y las tortillas. Sustitúyelos por una ensalada verde y si la tentación es mucha, sólo dales un probadita.

BAJALE A LOS CARBOS

2. Adiós ‘carnitas’. Sí. Ya sabemos que los viernes de tianguis es imposible resistirse a los tacos de nana y buche con su respectivo Jarritos de tamarindo, pero si quieres conservar la lucidez para acabar ese reporte pendiente o, simplemente, para hacer como que trabajas, evita su alto contenido graso. Esto porque el metabolismo de las grasas exige gran esfuerzo al organismo, de ahí que tengas ojitos de borrego a medio morir luego de una comilona de este tipo.

PUERCO 1

3. Hazte primo de Popeye. No queremos que te vuelvas una vaca. Tampoco un oso panda. Lo que sí es bueno es que le eches una manita a tu organismo ingiriendo una mayor cantidad de vegetales. Al hacerlo, te sentirás satisfecho y tu organismo no necesitará tanta energía para el proceso de digestión.

Popeye

4. Fracciona tu comida. En vez de ‘atascarte’ a la hora de la comida con tu sopita de fideos, arroz, guisado, frijoles, cinco tortillas, un bolillo sin migajón (por aquello de la dieta) y agua con mucha azúcar, haz cinco pequeñas comidas al día. Los nutriólogos recomiendan hacer de tres comidas (desayuno, comida y cena) y dos colaciones (no, no son los dulces de Navidad). Recuerda que tus alimentos principales deben ser moderados en cantidad y combinar los diferentes grupos de alimentos. Para la colación puedes optar por una ración de fruta en la mañana, y una de vegetales por la tarde.

MINICOMIDA

5. Haz ejercicio. Si de plano sientes que el mal del puerco está por atacarte, de nada servirá que te piques los ojos, pellizques los cachetes o te hagas el valiente. Deja la silla y camina algunos pasos en la oficina o sube y baja escaleras. Si no hay manera, al menos mueve tus ojitos de izquierda a derecha observando a la nueva secretaria.

EJERCICIO OFICINA

Si de plano vez que ninguno de estos consejos funciona, cómprate uno de esos lentes que traen los ojos abiertos. Con suerte puedes echarte una ‘pestañita’ o engañar a tu jefe (sí, claro).

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