Tinder es la nueva palabra tabú de la actualidad. La escuchas o la dices y sientes como si se hablara de algo prohibido, pero que muchas personas hacen, de un secreto que todos conocen y provoca una risa nerviosa al mencionarlo. Tinder. Tinder. Sabes para qué es, sabes que no está mal, sin embargo aún despierta cierta sensación de incomodidad. Si estás ahí no se lo cuentas a cualquiera. Si sabes que existe, probablemente pienses que sea para quienes fracasaron en sociedad o para depravados. En caso de que seas de los segundos, no es así, necesariamente.

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Tinder es eso que muchos usan y pocos admiten

La acelerada vida en la ciudad, los extensos horarios de trabajo, la aspiración al éxito económico y la tecnología han alterado nuestra interacción social, en ocasiones para bien y en otras para mal. Si redes sociales, como Facebook o Twitter, nos hicieron posible mantener contacto con las personas sin estar presentes físicamente, apps como Pokémon Go, por absurdo que suene, nos han recordado cómo salir y convivir, o Tinder, desde unos tres años antes, cómo ligar.

Tinder es un medio para un fin. Está en cada quien el cómo se use. Pero en concreto, ¿qué es? Definido de la manera más básica y directa, es un menú de personas. La dinámica es simple: aparecen fotos de individuos a la redonda, te gusta (swipe right o púchale al corazón) o no te gusta (swipe left o presiona con malicia el tache). Si tú también le gustas, hacen match y entonces pueden comenzar a enviarse mensajes. “Así de fácil, así de sencillo”.

Interacción exitosaSi la apariencia no te basta o en verdad quieres tomarte la molestia o la decencia de saber algo de tu prospecto, ingresa a su perfil y revisa qué dicen de ell@s mismos. Cuando no confunden la app con una red de trabajo como LinkedIn al indicar su carrera, puesto y empresa, o se presumen cual sensibles literatos con alguna frase o párrafo que suscite la reflexión, encontrarás descripciones como: amante de los perros, crossfiter@, fotógraf@, [inserte nacionalidad extranjera aquí] en México, deportista, no seré el amor de tu vida, mi pareja y yo queremos un trío, sólo quiero amig@s, 4:20, entre otras muchas.

Resulta un abanico de personalidades muy entretenido, aunque con patrones en común evidentes luego de un tiempo de observación y análisis. Una ventaja que ayuda a darte seguridad sobre la autenticidad de la persona es que Tinder se da de alta con Facebook y se puede conectar con Instagram. De todos modos, no está de más tomar tus precauciones… como usar la lógica y el sentido común.

Tinder swipe

Asegúrate de la identidad de tu match

Sea por curiosidad, por obtener sexo “fácil”, por no considerarte tan hábil en el “mundo real”, por aburrición, por hacer amigos, por salir de la cotidianidad, por buscar una relación seria o por lo que se te antoje, no, no está mal usar Tinder. Al contrario, es muy normal que busquemos opciones para relacionarnos y recuperar un poco del contacto que perdimos. Y, si la tecnología está ahí para ayudarnos, ¿por qué no hacerlo? Lo que no se vale es juzgar a quien está ahí, cada quien tiene sus razones, muy variadas y válidas, mientras no sea para hacer daño a los demás.

Así que a sacudirse la hipocresía y la falsa sorpresa escandalizada, que no estamos en el medioevo y ni la Biblia, ni el Corán, ni la filosofía zen condenan usar una app para ligar a quien más te parezca… o te apetezca. Usa Tinder o deja usarlo. Normaliza esa palabra en tu lenguaje, que es parte de nuestra realidad hoy, y detén esa carga negativa con que se desliza de entre tus labios, que hay palabras verdaderamente soeces u oscuras que son pronunciadas sin reparo. Pero principalmente, YOLO.

Tinder es cool

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