Para casi nadie, que haya estudiado un poco de historia universal, es nuevo que, el triunfo de Joseph Stalin (en la Rusia de los 50) sobre sus adversarios, abrió una etapa marcada por poder omnímodo y personalista del nuevo líder, quien se valió de prácticas represivas como juicios arbitrarios, deportaciones y asesinatos, para perpetuarse en el poder.

A pesar de ello, en la actualidad, sigue teniendo muchos fanáticos o seguidores “comunistas o social-comunistas” que le rinden culto a su personalidad, pero esa es otra historia.

Pocos son los que han escrito de la Rusia estalinista en términos de ficción, aquella sociedad en la que la Rusia o Unión Soviética estaba dominada por el Ejército Rojo, donde no existía cabida para la violencia, terrorismo o crimen alguno. Crímenes Ocultos retrata perfectamente todo lo contrario, una sociedad (sin burla o ironía, casi casi priista) donde se oculta la muerte de 44 niños.

Lo realmente valioso del film es que Daniel Espinosa, director de la cinta, se basó en hechos reales para su desarrollo, recreando toda la historia en el famoso libro Child 44 (El niño 44), de Tom Rob Smith.

Leo Stepanovich (protagonista de la película) descubre que alguien se dedica a asesinar y descuartizar niños rusos por toda la Unión Soviética, por lo tanto, tiene que luchar contra la asfixiante burocracia estalinista a la vez que intentará dar caza a este despiadado asesino en serie.

Me encantaría contarles toda la peli, la neta me gustó muchísimo, y supongo que el libro debe estar mejor, sobre todo para aquellos fanáticos que creen que Stalin salvó al mundo en esa época (que fiasco).

Mañana se estrena en las salas de cine, ¡vamos!

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