El 19 de enero de 2001 Joaquín Guzmán Loera, “el Chapo”, se escapó de una cárcel de máxima seguridad (el Puente Grande, en Jalisco) escondido en un cesto de ropa sucia. Recapturado y advertidas por tanto las autoridades de sus gustos huidizos, estuvo en constante vigilancia en la cárcel de mayor seguridad de todo el país… hasta que se escapó de nuevo.

No hizo falta ninguna maniobra de movimientos prodigiosos a lo Misión Imposible I. No. Simplemente se agachó en la ducha, abrió la trampilla, bajó unas escaleras y caminó por un pequeño túnel. Apenas 1,500 metritos de nada, con su ventilación y luz –que no se pase calor ni se fuerce la vista, por favor-, y una altura de 1.70m. El Chapo, que mide 1.68m, apenas tendría que agacharse. Si vamos a huir, que sea con comodidad, debió de pensar.

Narcotráfico, meme Chapo

¿Y ahora? Ahora uno de los mayores narcotraficantes del mundo está libre, y cuando pasa eso se acaba el tono irónico y la broma. Extorsiones, secuestros, asesinatos, decapitaciones… y multitud de personas adictas a las drogas. Y no solo en México con el Chapo o en Colombia con Pablo Escobar. EE.UU., Canadá, Sudamérica… y al otro lado del Atlántico también padecen las consecuencias.

Venezuela, Colombia, Ecuador y Brasil son los principales puntos de partida de la cocaína hacia África Occidental, según un informe de la Comisión sobre Drogas de África Occidental de 2014, y de ahí se dirige a Europa.

De acuerdo a cifras dadas por Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, la cocaína que circula por la región oeste de África tiene un valor anual de 1,250 millones de dólares (diciembre 2013). Prácticamente lo mismo que el PIB de todo un país como Guinea-Bisáu.

Foto: Hooked

Foto: Hooked

¿Y por qué debería importarnos un país de apenas 1.7 millones de habitantes y desconocido para todos como Guinea-Bisáu? Porque es, junto a Ghana, el país por donde pasa la mayor parte de la cocaína que va de Sudamérica a África.

Y de ahí sube hasta Europa Occidental, trasladada por las “mulas” (personas que cargan droga en el interior de su cuerpo): una cuarta parte de la droga que llega a estos países se trafica en África Occidental.

Y así es como llegamos a “Hooked”: una novela gráfica -del caricaturista Tayo Fatunla y producida por la prestigiosa cadena BBC- que trata este viaje de las drogas desde América hasta África para llegar luego a Europa, recorriendo así medio mundo.

Foto: Hooked

Foto: Hooked

“Hooked” cuenta, en formato cómic y menos de 25 páginas fáciles e interesantes de leer, la historia de Buba, quien vive en su natal Guinea-Bisáu y que entra un poco de repente y por casualidad en el mundo de las drogas. De un niño que, como cualquier otro, no se preocupa por el futuro porque tiene todo lo que le importa (familia, amigos, escuela, fútbol en la calle…) a un joven y hombre que pierde todo y se queda hasta sin un mañana: “Cuando estás enganchado con el crack, no existe un ‘mañana’. Solo importa el ‘hoy’. Solo importa el crack”.

Foto: Hooked

Foto: Hooked

Es una historia inventada, pero mucho más real de lo que nos gustaría admitir, como explica el autor:

“La pobreza extrema, la mala educación, el desempleo y el acceso fácil y barato al crack en las ciudades de África Occidental están detrás de historias como la de Buba. Los jóvenes como él son meros eslabones en una larga cadena de víctimas de la industria de la cocaína que se extiende desde Colombia, a través de África Occidental y hacia las ciudades de Europa”.

Foto: Hooked

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PD: al final de este artículo de la BBC encontrarán información y consejos sobre drogodependencia, y a través de El Salvavidas, en esta nota de Chuck, también te hemos hablado, advertido  y ayudado sobre este asunto.

 

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