La tormenta se suelta. Las luces de la casa se apagan. La puerta de la casa se abre. Ambos salen al jardín, él la levanta con sus brazos, ella lanza risas y gritos llenos de euforia y felicidad. Los dos quedan empapados, él la baja, los pies de ella tocan lentamente el suelo frío. Algo sucede. Por alguna razón, se quedan viendo fijamente. La mirada de uno llega al alma del otro. Están estáticos. Él ya no resiste, se acerca para robarle un beso. Ella se aleja.

-ELLA: “No. Las cosas sólo cambiarían, ¿Qué pasaría después de esto? ¿Qué seríamos?”

-ÉL: “¿Por qué complicarlo tanto?;

-Sólo seríamos dos individuos que se besaron bajo la lluvia…”

  Y ahí se quedaron ambos, esperando. Esperando, alumbrados solamente por la luna. Esperando el Beso bajo la Lluvia.  

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