Más que clases de educación física, taller de electricidad o álgebra, lo que urge en todas las escuelas son clases de Banca 101 para principiantes (para hombres y mujeres, en la Ibero las clases de Home Economics son sólo para las morras.) Es muy impresionante cómo todos padecemos de una severa falta de actualización en cuanto a trámites del banco se refiere: mi mamá es capaz de guardar todos sus recibos y hasta hace sus cuentas con chequera en mano (es de las que apunta qué cheque se fue en qué y guarda todos sus talonarios,) pero JAMÁS ha entendido cómo pagar algo desde la computadora…

Yo, después de que logré entrar en IXE (pedían tantos requisitos que, por unos momentos, pensé que el señor que me atendió juraba que le pedía la mano de su hija en sagrado matrimonio,) tuve mi cuenta muy normalita hasta que me ofrecieron sacar una tarjeta de crédito. Y entonces ‘ai les va su pendejo a decirles que, para que fuera más práctico, lo de una de mis chambas me lo depositaran en la tarjeta de crédito… Tendrían que haber visto la cara de la señorita que me atendía.

Ok, para que les quede perfectamente claro por qué la señorita me barrió como si yo hubiera salido de una carrera técnica del Conalep más alejado de la mano de Dios les pondré un gran ejemplo: muchos de mis amigos son roqueros, algunos más, algunos menos exitosos, pero la gran mayoría firmó su contrato cuando las disqueras todavía te daban un adelanto. Acto seguido, muchos de ellos se compraron un cochesote mamalón que a la mejor no se hubieran comprado si entendieran que le debían dinero a EMI o Universal o Suave.

La época dorada de los adelantos en los sellos discográficos ya no existe, pero a la mejor es una buena cosa dado que lo que estaban haciendo era prestarles a los músicos una cantidad de dinero que luego ellos se cobraban de las ventas de los discos, es decir, yo disquera te presto a ti, joven músico mexicano la cantidad de $300,000 porque confío en que tú lograrás vender más de equis número de copias, pagándome así lo que yo te presté y un dinerito extra porque tampoco soy pendeja y tú pagas también la manufactura de tus discos y lo de nuestro departamento de promoción. El pedo es que casi ningún músico (mexicano o de Timbuktú) tenía conocimiento de qué era exactamente lo que estaba pasando y tomaban el adelanto como un regalo súper buen pedo de la disquera.

ESO es JUSTO lo que es una tarjeta de crédito, el banco te está prestando un dinero y, no sólo lo tienes que pagar, sino que se te penaliza si no lo pagas a tiempo. Ahora bien, la verdadera idea detrás de la tarjeta de crédito es que, usada de la manera correcta, puedes llevar un historial crediticio limpio y esto hace que se te vaya subiendo poco a poco la cantidad de dinero que se te presta mes con mes en el entendido de que, si ganas menos de lo que se te está prestando al mes, es MUY posible que te metas en pedísimos a la hora de intentar pagarlo.

Las reglas básicas para usar una tarjeta son:

-Nunca hacer comprar impulsivas que después te las veas negras para poder solventar (el cochesote de mis amigos roqueros, por ejemplo.)

-Siempre págala antes de la fecha que te marque tu banca por internet para no caer en penalizaciones.

-Una muy buena manera de NO endeudarte es pagar más de una vez al mes, no te esperes y si te entra una lanita, cubre una parte de tu deuda para que no te caiga de sopetón el primero de mes.

-Mantener un historial crediticio positivo te sirve para que tengas una línea de crédito lo suficientemente fuerte para una emergencia real, tipo una ida sorpresa al hospital o un choque (toquemos madera, claro está.)

-Hay tipos diferentes de tarjetas de crédito, las que tienen intereses chiquitititos son buenas para los que tienen gastos muy fuertes que solventar, las que dan “recompensas” sirven mejor para los que gastan siempre los mismos dineros y los pagan como relojitos, entérate qué tarjeta es la que más te conviene.

-Nunca, pero nunca de los NUNCAS, te endeudes con una tarjeta. Es MUY fácil caer en la tentación de hacer compras alocadas so pretexto de que puedes cubrirlas con el crédito que tienes. No. Lo. Hagas. Punto.

Eso y no otra cosa es lo que hace a una tarjeta de crédito; entonces tenemos que: la señorita me veía feo porque no podía yo depositar directamente una cantidad fija todas las quincenas, para eso son las tarjetas de débito que están ligadas a una cuenta de ahorros, la mayoría de las veces conocida como una cuenta de cheques (que ya no pidamos chequeras es otra cosa.) Es de notarse que muchos Millennials le huyen a las tarjetas de crédito porque el hecho real es que puedes pagar casi todo con una tarjeta de débito y en el caso muy específico de Estados Unidos, vieron cómo sus papás se endeudaron muy cabrón durante la recesión gracias a la tarjeta de crédito (bueno, no, gracias a que no manejaron su crédito de una manera responsable y organizada.)

Pero sí es muy práctica, por más de miedísimo que se vea esto de endeudarse con una institución bancaria, cuando logres tener un crédito mayor podrás hacer cosas como comprar un coche, dar un enganche para una casa o, lo antes mentado, pagar una emergencia. Es tan sólo cosa de disciplina y organización. En fin, para que no pierdas hasta los calzones, nuestra compañera Érika hizo una guía rapidísima sobre cómo no endeudarte.

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