No importa si tienes una tupida barba o unos bigotitos de chino que apenas se notan sobre tu cara a los tres días sin rasurarte, llegará un momento de tu vida en el que vas a terminar comprando un rastrillo de múltiples hojas y con “cabezas” intercambiables, por el cual pagarás unos 100 pesos, mínimo.

Pero no es tanto…

Quizá no, pero cuando empieces a usarlo te darás cuenta de que, en menos de lo que te imaginas, la bella barra color azul que supuestamente hace que no se irrite tu cara habrá perdido su color y, justo cuando notes eso, empezarás a sentir que ya no rasura tan bien. Te ha pasado o te pasará. Es una verdad universal.

Hora de cambiarlo. No pasa nada.

Seguro, no pasa nada, tienes una cabeza de repuesto, pero a ésta le va a pasar lo mismo y luego tendrás que ir por otro paquete. Si no tienes mucha barba, digamos que habrá pasado un mes. Pero si tu cara es capaz de producir una barba de leñador, el tiempo se reduce y puede que acabes necesitando un par de rastrillos nuevos a la semana.

Viéndolo así ya empieza a doler el codo, ¿no?

Tranquilo, existe una manera muy sencilla de que puedas hacer que tus rastrillos rindan mucho más y sólo necesitas un par de jeans… Checa el siguiente video:

Sólo tienes que pasarle el rastrillo a un pedazo de mezclilla -de abajo hacia arriba- para afilar de nuevo las navajas. Funciona exactamente como lo que hacen los barberos clásicos con un pedazo de piel y su navaja.

Ahora sí, ve pensando en qué vas a gastarte ese dinero de rastrillos que te vas a ahorrar.

 

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