logo2Asistir a un estadio de futbol es una de las mejores experiencias que pueden existir en esta vida. No te puedes ir de este mundo sin conocerla. Sin embargo, para que tu viaje a este fabuloso universo de pasiones sea lo más grato posible, es necesario que conozcas ocho puntos que a continuación El Salvavidas te presenta: Compra de boletos. Con excepción de Tigres y Rayados, donde se agotan desde antes del inicio de la temporada, en la mayoría de las plazas de Primera División, para un partido de mediana o baja convocatoria, es sencillo conseguirlos, incluso en las taquillas el mismo día del partido. Sin embargo, para un encuentro importante de la Selección o un Clásico hay que esforzarse al máximo y a veces hasta tener un poco de suerte. En este tipo de encuentros, los socios del equipo o tarjetahabientes de un banco tienen preferencia. Hay ocasiones que es imposible adquirirlos por la vía correcta, porque las sobrantes están ‘misteriosamente’ en manos de los revendedores.

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Toma tu tiempo. Sobre todo si piensas acudir a uno de los estadios de los equipos llamados ‘Grandes’. Por ejemplo, en el Distrito Federal se encuentran el Azteca, el Olímpico Universitario y el Azul. Cuando hay un partido importante, como un Clásico, el tránsito se vuelve caótico en Tlalpan, Periférico o Insurgentes. A esto hay que sumar los minutos que usarás para buscar estacionamiento y el traslado del auto a la tribuna. Se recomienda salir con una anticipación de dos o tres horas, aunque pueden ser más o menos, dependiendo de la zona de partida.

ESTACIONAMIENTO

Carga lo menos posible. En la mayoría de los estadios, sino es que en todos, está prohibido ingresar con paraguas, cámaras de video y en algunos casos hasta el cinturón. Si compras una bandera afuera, a la hora de entrar le quitarán el palo aunque te enojes. En caso de que te prohíban meter algún objeto, lo único que te queda es dejarlo con los comerciantes que se encuentran afuera del estadio. Ellos te cobrarán una cuota y te darán una ficha para que lo recojas a la salida. Quizá no sea lo más seguro, pero es lo que hay.

  1. El Azteca es muy amplio, pero en ocasiones resulta insuficiente para las más de 100 mil personas que pueden asistir a un partido. Si llegas a buena hora, no debes tener problemas. En el caso de C.U. es mejor llegar a buena hora porque de lo contrario deberás dejar tu vehículo en las cercanías. El peor en este aspecto es el Azul, pues no cuenta con estacionamiento y se encuentra en una zona muy conflictiva, así que o llegas muy temprano para dejarlo en una calle o de plano utiliza el transporte público para evitarte dolores de cabeza.

LLEGANDO ESTADIO
Comida. Afuera existen diversos puestos de antojitos, es como ir a un tianguis, es decir, no con las mejores condiciones de sanidad, pero muy sabroso. También está la opción de comer dentro, ahí encontrarás hamburguesas, pizzas y hasta tacos de canasta. Ahora bien, si eres pudiente, puedes comer, beber y ver el partido al mismo tiempo en los restaurantes que tienen algunos estadios.

COMIENDOENEL ESTADIO

¿Dónde me siento? En algunos estadios los lugares están numerados, así que, como ocurre en cualquier otro espectáculo, te tocará donde hayas elegido al momento de comprar tu boleto. Hay otros en los que te puedes acomodar donde encuentres disponible. Si llegas más temprano tendrás más opciones para elegir. Si vas en plan familiar o quieres estar lejos de una zona de riesgo, no te ubiques en las cabeceras, pues es ahí donde, por lo general, se encuentran las ‘Barras’. Ahora bien, si te gusta cantar, brincar y vivir el futbol de manera más apasionada ese es el lugar indicado.

  1. Pese a que la violencia se incrementó en los últimos años, la mayoría de los estadios aún son familiares y puedes llevar la camiseta del equipo de tu predilección sin problemas, a menos que tengas la desgracia de encontrarte con la ‘Barra’ rival. Pero, por ejemplo, en el Olímpico Universitario, es mejor no utilizar la playera del equipo rival de Pumas, pues corres el riesgo de que sus aficionados te la quiten y hasta te golpeen.
  2. Hace varios años, dentro del estadio, podías comprarla desde que llegabas hasta que te ibas, pero eso cambió para evitar desmanes. En la actualidad, sólo te la venden poco tiempo antes de comenzar el partido y hasta unos minutos después de iniciado el segundo tiempo. En caso de que quieras beber hasta el final del encuentro, la única opción que te queda es pedirle al ‘cubetero’ que te avise antes del cierre de venta y abastecerte con varias, aunque, si el partido es en horas de calor, al final estarás bebiendo caldo en lugar de unas ‘frías’.

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