Seguro que si ahora sacásemos un tablero del Monopoly todos nos podríamos poner a jugar sin problema. ¿Seguro? Jugar al Monopoly es como jugar a las cartas: todo el mundo dice que sabe, pero luego cada uno tiene sus reglas. Que si el rey significa esto y no lo otro, que a mí me enseñaron de esta manera, que mi forma de jugar es la verdadera y la más divertida…

Entonces empiezan los desacuerdos, luego las discusiones y al final unos se acusan a otros de inventarse las reglas y hacer trampas.

Y si existiesen todavía los salones del Viejo Oeste, estas disputas en una partida de cartas se resolverían con plomo de por medio. Como no queremos llegar a eso –aunque bien que nos gustan los duelos de las pelis-, aquí tienes las verdaderas reglas del Monopoly desde 1935:

-No puedes prestar dinero a otros jugadores ni hacer acuerdos: se acabaron las alianzas entre amigos íntimos, los acuerdos de no agresión y los préstamos para que esa persona que siempre perdía pueda jugar un poco más.

Foto: wikimedia.org

Foto: wikimedia.org

-Puedes comprar propiedades desde el principio, sin esperar a completar la primera vuelta.

-Aunque estés en la cárcel puedes seguir cobrando tus rentas por tus casas: quizá basándose en el modelo de algunos delincuentes de la vida real que tenían montados sus negocios desde dentro de la propia prisión, el Monopoly es tan generoso que no quiere que pases penurias ni entre rejas. Pa’ compensar las penurias carcelarias, suponemos.

-La banca siempre gana: otro homenaje del Monopoly a la vida real. Si cuando jugabas no veías el momento de caer en la casilla de “Free Parking” para recoger el dinero de impuestos y multas y así hacerte millonario o al menos sobrevivir una tirada más… se acabó lo bueno. Con las reglas verdaderas todo ese dinero va para la banca. Pase lo que pase. Caiga quien caiga.

Foto: sefrugal.files.wordpress.com

Foto: sefrugal.files.wordpress.com

-“Siempre”, dijimos: no era una forma de hablar. Si un jugador se retira no le puede pasar sus propiedades y/o billetes a otro: se lo queda la banca, que la pobre está más necesitada que tú.

-Las propiedades, a su tiempo: si países como España pasaron por una crisis inmobiliaria porque se edificaba cuando y donde se quería, Monopoly decide que en esto no será realista. Solo se pueden ‘construir’ casas y hoteles cuando tengas todas las propiedades del mismo color o tipo.

-A comprar, sí o sí: si un jugador cae en una casilla de una propiedad sin dueño, la puede comprar. Hasta ahí todo normal. Pero si no lo hace, la propiedad entra en subasta y alguien debe acabar comprándola.

Foto: changoonga.com

Foto: changoonga.com

-Si caes en la casilla de Salida recibes $200, y no más: pues claro, por eso pone esa cifra explícitamente en el tablero. No sabemos quién fue el desvergonzado que se sacó de la manga lo de cobrar más de lo que pone (según el enlace de arriba de Gamedots, se recibiría hasta el doble), pero no inventen, chavos.

-Si en los dos dados sacas el mismo número, vuelves a tirar: parece que el desvergonzado de antes también se inventó que tenía derecho a cobrar $500 por semejante y meritorio esfuerzo. Pues no.

Es más, nuestro querido desvergonzado también se inventó que cuando varios jugadores caían en propiedades que se encuentran de forma consecutiva en el tablero, cada uno se llevaba una lana. ¡Ya basta, avaricioso!

-Voy a tener suerte: al contrario que en la página de inicio de Google, en el Monopoly no puedes decidir si tendrás suerte o no. Si caes en una casilla de Suerte, tomas una tarjeta. Quieras o no.

-Banca 2-1 Tú: cuando un jugador acaba en bancarrota, todo su dinero y propiedades van a parar a… ¿Lo adivinan? ¡Pues no, oh milagro! Esta última regla es nuestra Fe de (Er)ratas, porque en este caso todo eso no va para la banca, sino para quien derrotó a esa persona.

Foto: memegenerator.es

Foto: memegenerator.es

 

Ahora que conoces las verdaderas reglas, y si eres de los que no se conforma solo con jugar, estos consejos para ganar al Turista Mundial también te pueden servir para arruinar a los amigos en el Monopoly y convertirte en el Carlos Slim de las propiedades. ¡Gracias, El Salvavidas!

Leave a Reply

Your email address will not be published.